El Valle de Chincha fue el destino de migrantes preincaicos que
recorrieron más de 700 kilómetros desde la costa norte de Perú
Fuente: https://www.dw.com
Por: FEW (EFE, Nature Communications, Universidad de Sidney)
El análisis de ADN antiguo
ha revelado que la migración a larga distancia a lo largo de la costa
del Pacífico de Perú comenzó hace al menos 800 años, es decir, siglos
antes de la expansión y auge del Imperio Inca (1.400 a 1532 d.C.).
El estudio ha sido realizado por un equipo internacional liderado por
la Universidad de Sidney (Australia), y se basa en los restos de 21
individuos y en datos arqueológicos e históricos que prueban que la
población de la cosa del Pacífico migró al sur mucho antes de lo que se
pensaba.
La investigación, cuyos detalles se han publicado en la revista Nature Communications, demuestra que las comunidades costeras preincaicas eran mucho más móviles y conectadas a escala local e interregional de lo que se creía históricamente.
Migración preincaica: 700 kilómetros a lo largo de la costa peruana
De acuerdo con el análisis de ADN, las personas viajaron más de 700 kilómetros desde la costa norte de Perú hasta el Valle de Chincha
en el sur, donde se asentaron y mezclaron con poblaciones vecinas,
aunque durante generaciones mantuvieron tradiciones culturales
distintivas, como la modificación craneal o pintar a los muertos con
pigmento rojo.
Además, el estudio identificó un osario familiar en el sitio de las
Huacas, una tumba que contenía a familiares que practicaban la endogamia
(procreación entre parientes cercanos), además de las tradiciones
culturales persistentes.
El estudio "muestra las redes sociales estrechas y de gran alcance de
las comunidades costeras preincaicas, así como la forma en que las
personas mantuvieron las tradiciones culturales de marcar las
identidades grupales durante siglos, incluso cuando se casaban con
grupos distintos", resume el coautor principal, Jacob Bongers, arqueólogo de la Universidad de Sidney.
ADN antiguo y datación por radiocarbono sitúan la llegada al siglo XIII
Los autores analizaron muestras de ADN de 21 individuos recuperados
de sitios de entierro en el Valle de Chincha para reconstruir las
relaciones familiares y explorar la diversidad genética a lo largo del
tiempo.
Los datos de todo el genoma y las dataciones por radiocarbono
sugieren que los migrantes llegaron al Valle de Chincha al menos en el
siglo XIII d.C., mucho antes de la expansión inca.
"Su ascendencia se remontaba a la costa norte peruana, a más de 700
kilómetros de distancia, y el ADN de estos primeros migrantes no reveló
indicios de mezcla con las poblaciones locales", apunta Bongers.
Además, las pruebas genéticas mostraron una ascendencia mixta entre
personas de las costas norte, central y sur a lo largo de las
generaciones posteriores, lo que para Bongers significa que "después de
que los norteños migraran a Chincha, se mezclaron con grupos de zonas
costeras vecinas, una práctica que continuó durante el Periodo Colonial Español (1532-1825 d.C.)".
Endogamia y ayllus: la familia como estrategia de control de recursos
Los datos genéticos y bioarqueológicos de las muestras de ADN también indicaron la procreación entre parientes cercanos.
"El entierro de miembros de la familia juntos y la evidencia de
uniones entre parientes cercanos en el bajo Valle de Chincha resalta la
importancia de la unidad familiar para los antiguos andinos", añade la
coautora principal, Jordan Dalton, de la Universidad Estatal de Nueva
York, Oswego.
Las estrechas relaciones biológicas sugieren que los individuos
muestreados eran miembros de un ayllu o parcialidad, un grupo
tradicional basado en el parentesco que comparte un territorio, recursos
y ascendencia comunes.
"Las uniones entre parientes cercanos pudieron ser un medio
estratégico para retener el control sobre los recursos dentro del
grupo", según Dalton.
Tradiciones culturales persistentes: modificación craneal y pigmento rojo
Todos los individuos analizados tenían cierta ascendencia de la costa
norte, lo que demuestra una continuidad poblacional de al menos 200
años y coincide con las persistentes tradiciones culturales mantenidas
en Chincha desde al menos los siglos XIII al XV.
En los individuos analizados del valle bajo y medio se aprecian
prácticas como la modificación craneal, "un proceso que se realizaba en
la infancia para dar forma a la cabeza mediante tablas y vendajes;
vértebras humanas ensartadas en palos de caña" y la aplicación
post-mortem de pigmento rojo al cráneo.
Estas tradiciones se han documentado desde hace mucho tiempo en la
costa norte de Perú, lo que indica que los migrantes llevaron sus
tradiciones hacia el sur "para marcar identidades grupales", opina
Bongers.
El momento de la migración desde el norte de Perú coincidió con
importantes cambios sociales y políticos a lo largo de la costa peruana,
pero las razones precisas del movimiento de la población siguen siendo
inciertas.
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