Se puede afirmar que la vida de Francisco de Asís, y también su legado después de la muerte, está marcada por las paradojas.
Abrazó la pobreza y, sin embargo, hoy yace sepultado en una imponente
basílica decorada con frescos de reconocidos artistas medievales en su
Asís natal, en el centro de Italia.
Defendió la humildad y, sin embargo, cientos de miles de personas
veneraron sus restos cuando fueron expuestos al público a comienzos de
este año para conmemorar los 800 años de su muerte, ocurrida el 3 de
octubre de 1226.
De la riqueza a la pobreza
Nacido en Asís —una ciudad situada sobre una colina en el centro de
Italia— en 1181 o 1182, recibió inicialmente el nombre de Giovanni di
Pietro di Bernardone. Pero su padre, un comerciante de telas con
vínculos comerciales con Francia, lo rebautizó Francesco.
Los primeros hagiógrafos franciscanos —autores medievales que
registraron su vida y determinaron en buena medida cómo lo entenderían
las generaciones posteriores— lo describen como un joven vivaz y
sociable, al que le gustaban el canto, las fiestas y los privilegios de
la riqueza.
Sin embargo, no quería dedicarse al negocio de su padre: soñaba con convertirse en caballero.
En 1202, Francisco se unió a las fuerzas de Asís en una batalla
contra la vecina Perugia. Fue capturado, pasó un año en prisión y
regresó a casa conmocionado y enfermo. Esta experiencia, junto con una
serie de acontecimientos posteriores, precipitó un lento cambio en su
manera de ver el mundo.
Uno de esos episodios tuvo lugar en la pequeña y deteriorada iglesia
de San Damián, en las afueras de Asís, donde Francisco creyó escuchar a
Jesucristo pidiéndole que "reconstruyera mi iglesia". Francisco
interpretó el mensaje literalmente y comenzó a reparar capillas de la
zona. Cuando se quedó sin dinero, vendió telas de la tienda de su padre,
lo que enfureció a este y desembocó en un dramático episodio en la
plaza de Asís.
Ante el obispo y los habitantes allí reunidos, Francisco se quitó sus
finas ropas y renunció a su padre, a su herencia y a todas las
comodidades materiales. Se consagró a una vida de pobreza, humildad,
cuidado de los pobres y los enfermos, y de profunda conexión con la
naturaleza.
Un santo cercano
Como predicador itinerante, atrajo seguidores y finalmente fundó la
Orden de los Frailes Menores, cuyos miembros son conocidos hoy como
franciscanos.
Considerado ampliamente el primer santo que recibió milagrosamente
los estigmas —heridas físicas semejantes a las del cuerpo crucificado de
Jesucristo—, Francisco fue canonizado por el papa Gregorio IX el 16 de
julio de 1228. Este reconocimiento, inusualmente rápido, extendió su
fama mucho más allá de Asís.
"La mayoría de los santos son vistos como figuras inaccesibles o con
las que resulta difícil identificarse, pero la historia de conversión a
lo largo de toda la vida de Francisco y su deseo de mantener una
relación positiva con los demás, con Dios y con el resto de la creación
llegan a personas de distintas épocas y culturas", dice a DW el teólogo y
exfraile franciscano Daniel P. Horan.
Según la historiadora cultural Amanda Minervini, este amplio
atractivo es también lo que hizo que Francisco pudiera adaptarse a
épocas tan diferentes. "En Francisco parece haber algo para todos: el
pacifista, el asceta, el albañil, el ecologista, el minimalista, el
amante de los animales que también es amado por ellos, el diplomático,
el místico, el radical, el artista e incluso el modelo de un tipo
diferente de masculinidad", dice a DW.
De fraile mendicante a ícono de la lucha climática
Pero Francisco es conocido sobre todo como amante de los animales y como una figura temprana de la conciencia ambiental.
"Se adelantó a su tiempo tanto desde el punto de vista teológico como
en términos de las ciencias naturales modernas, al reconocer la
complejidad del cosmos y el hecho de que los seres humanos también somos
criaturas relacionadas con el mundo que nos rodea", afirma Daniel
Horan, autor de 'Francisco de Asís y el futuro de la fe' (2012).
En 1979, el papa Juan Pablo II declaró a Francisco patrono de la ecología, mientras que el argentino Jorge Mario Bergoglio eligió el nombre del santo cuando se convirtió en el papa Francisco en 2013.
Este papa publicaría más tarde, en 2015, la encíclica Laudato Si',
basada en el himno del santo de 1225 'Cántico de las criaturas', en el
que se dirige a los elementos de la naturaleza como "hermano Sol",
"hermana Luna" y "hermana madre Tierra".
La encíclica del papa vinculó directamente la destrucción ambiental
con el sufrimiento humano, además de criticar el consumismo y la
"cultura del descarte", e instó a la humanidad a emprender una
"conversión ecológica".
"También creo que, en una época de profunda polarización y
desigualdad económica, san Francisco representa otra manera de estar en
el mundo, una que prioriza las relaciones y la comunidad por encima del
beneficio individual y el poder", afirma Horan.
Fuente: https://www.dw.com
Por: Brenda Haas
MÁS CITAS