domingo, 12 de abril de 2026

Coloreame abril 2026: Día del Código Morse - 27 de abril

 

 

 

El Día del Código Morse fue elegido en conmemoración del nacimiento de su inventor Samuel Morse ocurrido el 27 de abril de 1791.

Hoy en día los chats de WhatsApp, Telegram, Facebook o mensajes de texto son nuestros principales medios para enviar y recibir mensajes que lo usan todas las personas que poseen un teléfono móvil. Pero, hace casi 2 siglos, el código morse fue la forma rápida de enviar mensajes de un extremo a otro a través de los cables telegráficos.

En la década de 1830, el inventor Samuel F.B. Morse comenzó a trabajar en el primer telégrafo eléctrico, que era un medio de comunicación mediante la electricidad. Recibió su primera patente para el telégrafo eléctrico en 1837.

El primer mensaje con código morse se envió el 24 de mayo de 1844, lo que fue considerado un avance histórico en la comunicación de larga distancia.

"¿Qué ha forjado Dios?", fue la frase sacada de la biblia que eligió el inventor Morse para ser enviada por primera vez desde Washington hasta Baltimore. Así fue como por primera vez en la historia de la humanidad se lograba comunicar pensamientos complejos entre lugares alejados entre sí de manera casi instantánea.

Para elaborar el código Morse su inventor tomó en cuenta la frecuencia con la cual se usa cada letra en inglés. Las letras más utilizadas tienen símbolos más cortos, siendo la "e" la más usada. Se representa con un solo punto.

La "z" es la menos frecuente y equivale a: punto punto punto –pausa- punto. En 1865 el código morse se cambió para tener en cuenta también otros idiomas. El telégrafo ha sido el medio de comunicación con el cual se ha usado el código morse a lo largo de la historia.

El código Morse ha tenido muchos usos, sobre todo militares pues fue utilizado en la comunicación durante la Primera y Segunda Guerra Mundial.

De acuerdo con los registros históricos, el Titanic fue el primer barco en enviar un mensaje "SOS" como señal de auxilio antes de hundirse en 1912.

 

Cita: Algo inusual ocurre con el ADN de habitantes de los Andes

Beber agua con arsénico 20 veces por encima del límite seguro supone un riesgo grave para la salud. Para comunidades andinas que llevan milenios haciéndolo, la evolución parece ser distinta.

En cualquier otro contexto, consumir agua con una concentración de arsénico muy por encima de los niveles recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) representaría un grave riesgo para la salud. Pero en San Antonio de los Cobres, en el altiplano del noroeste argentino, a más de 3.700 metros de altitud, esa ha sido durante siglos –y probablemente milenios– una condición cotidiana de vida.

Antes de que se instalara un sistema de filtración en 2012, el agua de la localidad contenía alrededor de 200 microgramos de arsénico por litro. El límite recomendado por la OMS es de apenas 10. Y, aun así, se trata de una zona ocupada por seres humanos desde hace al menos 7.000 años, quizá incluso 11.000. La pregunta inevitable es: ¿cómo es posible?

El arsénico no es precisamente un veneno menor. La exposición crónica se asocia con cáncer, lesiones cutáneas, malformaciones congénitas y muerte prematura. Cuando entra en el organismo, las enzimas del cuerpo lo transforman a través de varias formas químicas. 

Pero no todas tienen el mismo efecto. El compuesto monometilado, o MMA, resulta particularmente tóxico, mientras que el dimetilado, conocido como DMA, se presta mejor a su eliminación urinaria. El problema es que, en la mayoría de las personas, el metabolismo del arsénico genera proporciones relativamente altas de ese compuesto intermedio más dañino antes de transformarlo en la forma que el organismo puede excretar con mayor facilidad.

Un gen clave en la resistencia al arsénico

A mediados de los noventa, un estudio identificó en esta población femenina un procesamiento inusual del arsénico: el organismo acumulaba menos del derivado más tóxico y avanzaba con mayor eficacia hacia la forma eliminable por la orina. En otras palabras, su metabolismo del arsénico era inusualmente eficiente.

Durante años, el fenómeno quedó como una curiosidad bioquímica. Pero en 2015, un equipo liderado por las biólogas evolutivas Carina Schlebusch y Lucie Gattepaille, de la Universidad de Uppsala, publicó en Molecular Biology and Evolution una posible explicación genética.

Para investigarlo, los científicos analizaron el ADN de 124 mujeres de San Antonio de los Cobres y compararon sus datos con los de poblaciones de Perú y Colombia. Lo que encontraron fue revelador.

Los científicos centraron una parte clave de la explicación en torno a AS3MT, un gen esencial en el metabolismo del arsénico. En su entorno detectaron variantes cuya presencia se relacionaba con un procesamiento biológico más eficiente del metaloide. Esas variantes aparecían con mucha mayor frecuencia en los habitantes de San Antonio de los Cobres que en poblaciones genéticamente similares de Perú y Colombia, regiones donde los niveles ambientales de arsénico son mucho menores, según el estudio.

El análisis reveló además señales claras de lo que los genetistas llaman un "barrido selectivo”, la huella que deja la selección natural cuando favorece rápidamente un rasgo en una población. En términos simples, este patrón sugiere que las variantes protectoras del gen AS3MT pudieron conferir una ventaja en entornos con altos niveles de arsénico. Con el paso de las generaciones, esa ventaja habría favorecido que dichas variantes se volvieran cada vez más frecuentes en la población.

"La adaptación para tolerar el arsénico como factor de estrés ambiental probablemente ha impulsado un aumento en la frecuencia de variantes protectoras de AS3MT", escribió el equipo en su estudio, que calificó el hallazgo como "la primera evidencia de adaptación humana a una sustancia química tóxica".

Adaptación al arsénico en otras poblaciones andinas

¿Se trata de un caso aislado? Los datos sugieren que no. Un estudio posterior publicado en Chemosphere en 2022 examinó poblaciones indígenas de los Andes bolivianos –grupos aimara-quechua y uru– y encontró señales igualmente fuertes de selección positiva cerca del mismo gen. De hecho, los bolivianos presentaban la mayor frecuencia registrada hasta la fecha de alelos asociados a un metabolismo eficiente del arsénico, y la señal de selección se situaba entre el 0,5 % más intenso de todo el genoma.

Todo ello apunta a que la adaptación al arsénico no es un fenómeno local ni puntual, sino un proceso evolutivo que podría haber ocurrido en paralelo en distintas comunidades andinas expuestas durante generaciones al mismo veneno natural. Cuando la presión ambiental persiste durante siglos, la evolución puede favorecer adaptaciones similares en poblaciones expuestas a presiones ambientales comparables.

Más allá del ADN: la epigenética entra en escena

La evolución humana, sin embargo, no siempre implica cambios directos en el ADN. Además de las mutaciones heredables, existen mecanismos epigenéticos que modifican la forma en que los genes se activan o se silencian en respuesta al entorno. Estas alteraciones no cambian la secuencia genética y pueden ser más flexibles, ya que no siempre se transmiten de forma estable entre generaciones.

Mientras los genetistas buscaban respuestas en el código del genoma, otros han mirado precisamente en esta dirección. Por ejemplo, más recientemente, investigadores de la Universidad de Emory se preguntaron si la adaptación andina a la altitud –un enigma en sí mismo, ya que los pueblos andinos no poseen el mismo "gen de la altitud" identificado en los tibetanos– podría estar escrita no tanto en el ADN, sino en la forma en que este se expresa.

Para explorarlo, examinaron las marcas epigenéticas distribuidas a lo largo del ADN en 39 participantes de dos entornos muy diferentes: los Andes ecuatorianos, representados por los kichwa, y la cuenca amazónica, representada por los ashaninka.

El estudio, publicado en la revista Environmental Epigenetics, detectó cambios epigenéticos en genes relacionados con el funcionamiento del sistema vascular y del músculo cardíaco, además de señales en la vía PI3K/AKT, un circuito biológico implicado en procesos como el crecimiento muscular y la formación de nuevos vasos sanguíneos.

Según los investigadores, estas diferencias epigenéticas podrían ayudar a explicar algunos rasgos fisiológicos característicos de las poblaciones andinas de gran altitud, como el engrosamiento de las paredes arteriales y el aumento de la viscosidad sanguínea. Ambos podrían estar relacionados con la adaptación fisiológica a la hipoxia –la escasez de oxígeno propia de la altura–, aunque también se han asociado con un mayor riesgo de hipertensión pulmonar.

"Los hallazgos son particularmente interesantes porque no estamos viendo estas señales fuertes en el genoma, pero cuando observamos el metiloma sí aparecen estos cambios", explica John Lindo, profesor de antropología en Emory y autor principal del estudio, en un comunicado de la institución. 

Más allá del caso concreto, los cambios epigenéticos pueden constituir una respuesta más flexible al entorno y no siempre se transmiten de forma estable entre generaciones. Que estas modificaciones aparezcan en poblaciones cuya presencia en las tierras altas andinas se remonta a casi 10.000 años plantea una pregunta importante: hasta qué punto la epigenética desempeña un papel constante en la adaptación humana a ambientes extremos.

El modelo tibetano: otra solución evolutiva a la hipoxia

Para entender mejor cómo los seres humanos se adaptan a la vida a grandes altitudes, conviene mirar otro laboratorio natural de la evolución: la meseta tibetana. Allí, la evolución habría tomado un camino distinto.

Recientemente escribimos en DW sobre un estudio publicado en PNAS, liderado por la antropóloga Cynthia Beall de la Universidad Case Western Reserve, analizó a 417 mujeres tibetanas de entre 46 y 86 años que vivían a altitudes de entre 3.000 y 4.000 metros en el Alto Mustang, Nepal. El objetivo era identificar qué características fisiológicas se asociaban con mayor éxito reproductivo, uno de los indicadores más directos de adaptación evolutiva.

El resultado no fue el que muchos habían esperado. Las mujeres con más hijos –algunas llegaron a tener 14– no presentaban niveles excepcionalmente altos de hemoglobina. Por el contrario, mantenían niveles cercanos al promedio, pero con una mayor saturación de oxígeno en la sangre.

Esa combinación se asocia con una mayor eficiencia en el transporte de oxígeno sin espesar la sangre, evitando así la sobrecarga del corazón. Además, las mujeres más fecundas mostraban mayor flujo sanguíneo hacia los pulmones y ventrículos cardíacos más anchos, rasgos que mejoran la eficiencia del sistema circulatorio en condiciones de hipoxia.

Parte de esta adaptación tiene un origen inesperado. Una variante del gen EPAS1, que regula la concentración de hemoglobina y es característica de las poblaciones tibetanas, parece haber sido heredada de los denisovanos, una especie humana extinta que vivió en Siberia hace unos 50.000 años. Sus descendientes la habrían extendido al migrar hacia la meseta tibetana.

"La adaptación a la hipoxia a gran altitud es fascinante porque el estrés es grave, lo experimentan todos por igual a una altitud determinada y es cuantificable", explicó Beall en Science Alert. "Es un bello ejemplo de cómo y por qué nuestra especie presenta tanta variación biológica".

Tomados en conjunto, estos estudios dibujan un panorama que desafía la idea de que la evolución humana es un proceso ya cerrado. Más bien sugieren lo contrario: nuestra especie sigue adaptándose a los entornos en los que vive. En los Andes, poblaciones expuestas durante miles de años a toxinas naturales y escasez de oxígeno han desarrollado respuestas genéticas, epigenéticas y fisiológicas distintas. En el Tíbet, frente al mismo desafío de la hipoxia, la evolución ha seguido una vía genética diferente. La biología humana, al parecer, sigue negociando con su entorno.

Fuente: https://www.dw.com

Por: Felipe Espinosa Wang con información de S. Alert, MBE, Chemo., U. Emory

 

Libro: Chanel. Leyendas de la moda

 

 

Una colección única para los apasionados de la moda, que recorre la historia de las marcas más icónicas y de los diseñadores que las convirtieron en leyenda. Incluye:

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CHANEL

Chanel S. A., o simplemente Chanel, es una casa de modas francesa, fundada en París por la diseñadora Coco Chanel, en 1910. La marca se especializa en diseñar y confeccionar artículos de lujo, como indumentaria de alta costura, lista para usar, bolsos, perfumes y cosméticos, entre otros. Fue considerada por la revista Vogue como "La casa de moda más importante del mundo". De acuerdo con la revista Forbes, la empresa privada House of Chanel pertenece a Alain Wertheimer y Gerard Wertheimer, quienes son los nietos del anterior socio de Chanel, Pierre Wertheimer. En la actualidad, Chanel tiene boutiques alrededor del mundo en exclusivos distritos comerciales y realiza sus desfiles en las más importantes capitales de la moda. Los artículos Chanel llevan el logotipo de la doble C. La marca Chanel se ha convertido en uno de los nombres más reconocidos dentro de la moda de alta costura. Coco Chanel vivía en el Hôtel Ritz París y su suite ahora se llama "Suite Coco Chanel".

 

COCO CHANEL

Gabrielle Chanel, conocida como Coco Chanel (Saumur, Maine y Loira, 19 de agosto de 1883-París, 10 de enero de 1971), fue una diseñadora de alta costura francesa fundadora de la marca Chanel. Es la única diseñadora de moda que figura en la lista de las cien personas más influyentes del siglo XX de la revista Time.

Es una de las diseñadoras más reconocidas de la historia. Destacó por ser una de las más innovadoras durante la Primera Guerra Mundial. Produjo una ruptura con la opulenta y poco práctica elegancia de la Belle Époque y creó una línea de ropa informal, sencilla y cómoda. Se consolidó también como diseñadora de bolsos, perfumes, sombreros y joyas. Su famoso traje sastre femenino de tweed ribeteado se convirtió en un icono de la elegancia femenina, y su perfume Chanel Nº5 es un icónico producto mundialmente conocido.

Criada en un orfanato de monjas, fue conocida por su firme determinación, ambición y vitalidad que aplicaba a su vida profesional y social. Alcanzó éxito como empresaria y prominencia social en la década de 1910 gracias a los contactos que le ofrecía su trabajo. Altamente competitiva, su personalidad oportunista la llevó a tomar decisiones cuestionables que generaron controversia y dañaron su reputación, especialmente su colaboración con la Gestapo durante la ocupación alemana de Francia en la Segunda Guerra Mundial. Una de sus misiones a finales de 1943 era la de traer una oferta de paz de parte de las SS al primer ministro británico Winston Churchill con el objetivo de terminar la guerra.

Tras la guerra, su vínculo amoroso con el oficial nazi Hans Günther von Dincklage y los rumores sobre su colaboración con los servicios de inteligencia alemanes (posteriormente confirmados por Hal Vaughan en 2011) afectaron seriamente a su compañía y su imagen, publicidad que la competencia se encargó de difundir. Sin embargo, no fue culpada como colaboradora y logró reabrir su empresa en 1954, tras lo cual obtuvo un renovado éxito, especialmente en Estados Unidos y el Reino Unido en un primer tiempo, hasta su muerte en 1971.

 

Libro: Anales I. Tácito. Biblioteca Gredos

 

 

Tras la muerte de Augusto (14 d. C.), Roma enfrenta la incertidumbre del poder. Tiberio asciende al trono entre sospechas, mientras Germánico brilla en Germania y el Senado se debate entre obediencia y miedo. Tácito retrata el inicio del Principado con mirada crítica: intrigas, motines y la lenta pérdida de libertades. Intrigas políticas, campañas militares y el retrato de un imperio en transición. Esta edición de Gredos, con introducción de Sergio Muñoz López y, traducción y notas de José Luis Moralejo, nos brinda un texto claro y llenos de referencias históricas y culturales.

 

TÁCITO

Publio Cornelio Tácito (c. 55-c. 120) fue un político e historiador romano de época flavia y antonina. Escribió varias obras históricas, biográficas y etnográficas, entre las que destacan los Anales y las Historias.


Libro: El Rey León. Novelas inolvidables Disney

 

 

La novela recrea la inolvidable historia de Simba, el pequeño león destinado a ser rey. Tras la trágica muerte de su padre Mufasa y el exilio provocado por las intrigas de su tío Scar, Simba emprende un viaje de crecimiento y descubrimiento. Con la ayuda de amigos entrañables como Timón y Pumba, aprenderá el verdadero sentido de la responsabilidad y regresará a reclamar su lugar en el ciclo de la vida. Una narración que combina aventura, emoción y valores universales como la amistad, el coraje y la justicia.

 

Meme 12/04: ¿Y tu quién eres?


Guerra - Hambre - Peste - Muerte - Desinformación


Libro: La hija del Capitán. Aleksandr Pushkin. Novelas inolvidables en miniatura

 


 

Ambientada en la Rusia del siglo XVIII, durante la rebelión de Pugachov, la novela sigue la historia de Piotr Griniov, joven oficial destinado a una fortaleza fronteriza. Allí conoce a María Ivánovna, la hija del capitán, de quien se enamora. El relato combina romance y aventura con el trasfondo histórico de la insurrección campesina, mostrando el choque entre lealtad, honor y supervivencia. Pushkin ofrece un retrato vívido de la Rusia imperial y de la tensión entre poder y justicia. Intrigas militares, amor juvenil y el drama de una nación en crisis.