lunes, 16 de septiembre de 2019

Cita CDL: ¿De dónde proviene el polvo de estrellas que hay en la Antártida?






La Tierra recibe polvo extraterrestre de manera continua. Cada año, decenas de miles de toneladas de restos, sobre todo de asteroides y cometas, se asientan sobre el planeta. Somos el hombro donde cae la caspa del universo.

Y cada residuo minúsculo tiene una historia que contar. Hace poco los científicos analizaron el polvo de nieve en la Antártida y encontraron un exceso de hierro radiactivo. Después de descartar que fuera contaminación de pruebas de armas nucleares o fuentes similares, el equipo concluyó que el hierro fue producto de supernovas, las explosiones estelares que tienen una masa mayor a la del Sol.

El descubrimiento sugiere que los estallidos en el espacio podrían haber sacudido a la Tierra y al resto de nuestro sistema solar en un pasado no tan lejano. Los resultados fueron publicados el 12 de agosto en la revista Physical Review Letters.

Los cazadores de meteoritos se sienten atraídos por la Antártida porque las rocas espaciales, que son oscuras, se destacan contra la nieve. Dominik Koll, candidato al doctorado en física nuclear de la Universidad Nacional de Australia en Canberra, aprecia la Antártida por otras razones: su ubicación remota y clima desértico aseguran que cualquier polvo extraterrestre que caiga del cielo permanezca relativamente libre de la contaminación y sin diluir.

En 2015, un colega de Koll recolectó aproximadamente 500 kilos de nieve cerca de la Estación Kohnen en la Antártida. La nieve, que había caído en los últimos 20 años, fue enviada a Alemania, donde la derritieron y filtraron. Luego, con un espectrómetro de masas extremadamente sensible, Koll y sus colaboradores identificaron sus compuestos.

Los investigadores estaban buscando una variedad rara e inestable de hierro que contenía 26 protones y 34 neutrones. Este isótopo radiactivo, llamado hierro-60, es producido por las supernovas. Pensemos en estos isótopos como si fueran moscas efímeras o plátanos verdes, dijo Brian Fields, astrofísico de la Universidad de Illinois que no participó en el estudio. “Son fenómenos de corta duración”. Y son considerados como una señal reveladora de que sucedieron recientemente y cerca.

El hierro-60 se ha encontrado en la corteza oceánica de la Tierra que tiene millones de años y en la superficie de la luna, lo que indica que el isótopo circuló a través del sistema solar hace mucho tiempo. Pero el hierro-60 de las supernovas nunca se ha encontrado en material geológicamente joven; su descubrimiento en la nieve relativamente fresca sugeriría que sigue llegando al planeta.

Koll y sus colegas detectaron cinco isótopos de hierro-60 en los sólidos filtrados. Estos isótopos son mucho más escurridizos que cualquier aguja en un pajar: los científicos tuvieron que examinar más de 9 mil billones de otros isótopos de hierro, la mayoría de ellos de hierro-56. “Solo hay dos instalaciones en el mundo que tienen esa sensibilidad”, dijo Koll refiriéndose al espectómetro.

Pero aún no había un motivo de celebración. El hierro-60 a veces es creado por procesos que no son supernovas: colisiones entre motas de polvo y rayos cósmicos de alta energía, pruebas de armas nucleares, reprocesamiento de combustible nuclear y accidentes nucleares.

Entonces, Koll y sus colaboradores hicieron una investigación cósmica. Analizaron el manganeso-53, otro isótopo producido cuando los rayos cósmicos chocan contra las partículas de polvo. La proporción de hierro-60 a manganeso-53 en meteoritos ricos en polvo es una cifra conocida, y es aproximadamente 160 veces menor que la proporción que los investigadores registraron en la nieve antártica. Los rayos cósmicos no fueron los culpables. “Eso significaba que había algo más”, dijo Koll.

Su equipo también descartó que se debiera a fuentes humanas. Las consecuencias de las pruebas nucleares, que comenzaron a mediados del siglo XX, son insignificantes en la Antártida, concluyeron Koll y sus colegas. Las instalaciones de reprocesamiento nuclear se encuentran en el hemisferio norte y no dejan muchos rastros tan al sur. Y los principales accidentes nucleares, como el de Fukushima, Japón, en 2011, no han liberado cantidades significativas de hierro-60, concluyeron los investigadores.

Eso dejó como las causantes de la presencia del isótopo a una o más supernovas, quizás las mismas que cubrieron a la Tierra y la Luna con hierro-60 hace millones de años. “Nuestros datos indican que todavía hay hierro-60 alrededor de nuestro sistema solar”, dijo Koll.
El siguiente paso en la investigación es buscar hierro-60 en hielo que sea más viejo que la nieve pero más joven que la corteza oceánica, dijo Koll. Eso ayudaría a determinar si la llovizna de desechos de supernova ha sido continua en el pasado reciente. 

De ser así, el hierro-60 podría haber sido expulsado directamente al sistema solar por una explosión estelar. De lo contrario, la región del espacio por la que está pasando actualmente el sistema solar podría ser la fuente del hierro-60. Cualquiera de esos escenarios proporcionaría información útil sobre la dinámica de las explosiones de supernovas. “Ambos serían hallazgos espectaculares”, dijo Koll.


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Podcast HistoCast 190: Sitios y asedios legendarios IX





Esto es HistoCast. No es Esparta pero casi. Nos disfrazamos de aldeanos para colarnos con armas automáticas en una nueva edición de sitios y asedios con Javier Veramendi (@tamtamveramendi www.gehm.es), David (@DeividNagan), Hugo (@HugoACanete www.gehm.es) y Goyix (@goyix_salduero www.elguaridadegoyix.com). Os recordamos que nos podéis seguir a través de nuestra cuenta de twitter @histocast y en facebook. Lo podéis escuchar aquí o si tenéis apple aquí. Si queréis descargarlo pinchad aquí.

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P. Adolfo Franco, SJ: Comentario para el domingo 15 de Setiembre

DOMINGO XXIV del Tiempo Ordinario

Parábola del pastor que encuentra a su oveja

1 Todos los que cobraban impuestos para Roma, y otras gentes de mala fama, se acercaban a escuchar a Jesús. Y los fariseos y maestros de la ley le criticaban diciendo:

– Este recibe a los pecadoresb y come con ellos 

Entonces Jesús les contó esta parábola: “¿Quién de vosotros, si tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las otras noventa y nueve en el campo y va en busca de la oveja perdida, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra la pone contento sobre sus hombros, y al llegar a casa junta a sus amigos y vecinos y les dice: ‘¡Felicitadme, porque ya he encontrado la oveja que se me había perdido!’ Os digo que hay también más alegría en el cielo por un pecador que se convierte, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. 

Parábola de la mujer que encuentra su moneda 

“O bien, ¿qué mujer que tiene diez monedas y pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla? Y cuando la encuentra reúne a sus amigas y vecinas y les dice: ‘¡Felicitadme, porque ya he encontrado la moneda que había perdido!’ 10 Os digo que así también hay alegría entre los ángeles de Dios por un pecador que se convierte." 

Parábola del padre que recobra a su hijo 

11 Contó Jesús esta otra parábola: “Un hombre tenía dos hijos. 12 El más joven le dijo: ‘Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde.’ Y el padre repartió los bienes entre ellos. 13 Pocos días después, el hijo menor vendió su parte y se marchó lejos, a otro país, donde todo lo derrochó viviendo de manera desenfrenada. 14 Cuando ya no le quedaba nada, vino sobre aquella tierra una época de hambre terrible y él comenzó a pasar necesidad. 15 Fue a pedirle trabajo a uno del lugar, que le mandó a sus campos a cuidar cerdos. 16 Y él deseaba llenar el estómago de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. 17 Al fin se puso a pensar: ‘¡Cuántos trabajadores en la casa de mi padre tienen comida de sobra, mientras que aquí yo me muero de hambre! 18 Volveré a la casa de mi padre y le diré: Padre, he pecado contra Dios y contra ti, 19 y ya no merezco llamarme tu hijo: trátame como a uno de tus trabajadores.’ 20 Así que se puso en camino y regresó a casa de su padre.

“Todavía estaba lejos, cuando su padre le vio; y sintiendo compasión de él corrió a su encuentro y le recibió con abrazos y besos. 21 El hijo le dijo: ‘Padre, he pecado contra Dios y contra ti, y ya no merezco llamarme tu hijo.’ 22 Pero el padre ordenó a sus criados: ‘Sacad en seguida las mejores ropas y vestidlo; ponedle también un anillo en el dedo y sandalias en los pies. 23 Traed el becerro cebado y matadlo. ¡Vamos a comer y a hacer fiesta, 24 porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a vivir; se había perdido y le hemos encontrado!’ Y comenzaron, pues, a hacer fiesta. 

25 “Entre tanto, el hijo mayor se hallaba en el campo. Al regresar, llegando ya cerca de la casa, oyó la música y el baile. 26 Llamó a uno de los criados y le preguntó qué pasaba, 27 y el criado le contestó: ‘Tu hermano ha vuelto, y tu padre ha mandado matar el becerro cebado, porque ha venido sano y salvo.’ 28 Tanto irritó esto al hermano mayor, que no quería entrar; así que su padre tuvo que salir a rogarle que lo hiciese. 29 Él respondió a su padre: ‘Tú sabes cuántos años te he servido, sin desobedecerte nunca, y jamás me has dado ni siquiera un cabrito para hacer fiesta con mis amigos. 30 En cambio, llega ahora este hijo tuyo, que ha malgastado tu dinero con prostitutas, y matas para él el becerro cebado.’ 

31 “El padre le contestó: ‘Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo. 32 Pero ahora debemos hacer fiesta y alegrarnos, porque tu hermano, que estaba muerto, ha vuelto a vivir; se había perdido y lo hemos encontrado.’ ”
 
El Evangelista San Lucas agrupa en estos versículos tres parábolas sobre la misericordia. Quiere dejar bien establecido que Jesús ha venido a salvar, que su deseo es tener una fiesta por la salvación de sus hijos. Sobre todo quiere poner al descubierto el corazón tierno y amoroso de Dios. Estas tres parábolas tienen detalles hermosos, que pretenden subrayar la voluntad de misericordia, el deseo incontenible que tiene Dios de salvarnos. El pastor carga sobre sus hombros la oveja perdida, no la empuja golpeándola con la punta de su cayado. La mujer que enciende la lámpara, y que se afana incansablemente en buscar la moneda perdida, y que explota de alegría cuando termina su búsqueda. ¿Será verdad, Dios mío, que explotas de alegría cuando nos encuentras? ¿Será verdad que encendiste todas las luces para buscarnos? ¿Mi Dios, tú nos cargas sobre tus hombros? Señor, hazme entender que por mí haces fiesta.

Pero la que más se ha destacado siempre de las tres parábolas es la del hijo pródigo, y con razón, por la transparencia del amor, por la fuerza del dramatismo, y por la emoción dolida que surge en un padre que ve alejarse al hijo, y de un hijo que llega al extremo del fracaso. Y sobre todo destaca por el amor incondicional del Padre cuando vuelve a abrazar al hijo que se fue.

Lo primero que el Señor quiere inculcarnos es que alejarse de la casa del padre es caminar al fracaso. Una afirmación contundente, pero que es esencial: alejarse de Dios es arruinar la vida. La dignidad del hombre, sólo se salvaguarda en la casa del Padre. La felicidad que se pretende obtener lejos de Dios, termina siendo amargura y fracaso. El ser humano se realiza al calor de Dios, y se destruye cuando camina lejos de Dios. Con frecuencia se tiene (inconscientemente) la idea de que Dios hace la vida aburrida, y que para buscar la felicidad hay que liberarse de cada uno de los diez mandamientos. Se piensa que la felicidad se puede obtener cuando se borran de nuestro pensamiento las ideas religiosas. Se piensa que las orientaciones y las prácticas religiosas hacen la vida reprimida. Y que en la aventura del placer, en que uno rompe todos los esquemas de los “niños buenos”, es donde se encuentra la chispa de la vida, lo emocionante.

Y por eso la parábola nos presenta al hijo, cuando ya ha gastado todo; despierta de su sueño de felicidad equivocada; y se ve rodeado de animales inmundos, sucio, con hambre y sin dignidad. Pelea por quitarle su comida a los animales. Ese es el despertar del que ha equivocado el camino.

La segunda gran enseñanza que nos la da la parábola, es que Dios es Padre. Esto lo hemos dicho tantas veces todos, que parecen tópicos vacíos de significación; palabras que no se sienten y que se repiten por rutina. Decimos que Dios es nuestro Padre, y no nos llenamos de emoción. ¿Es verdad que Dios nos trae a la vida, y se llena de ternura con nosotros, y nos echa de menos cuando nos alejamos? ¿Es verdad que suspira por encontrarnos, que todos los días sale al camino para ver si en el horizonte al fin me ve a mí acercarme a su casa? ¿Es verdad que me llena de besos, que me pone su anillo, que me viste, y que prepara para mí un banquete? ¿Será verdad? ¿Será verdad que le gusta que le diga el Padre Nuestro? ¿Será verdad que mira a ver si este domingo he ido a verlo, a estar con El a solas, al menos un rato? ¿Es vedad que me amas así, Dios querido?

Otra enseñanza es que Dios vive impreso en nuestro corazón, su huella es imborrable (una chispa de su vida nos hizo vivir) y que no descansamos hasta que nos volvamos a El de todo corazón. San Agustín decía: “nos hiciste, Señor, para Ti, e inquieto está nuestro corazón hasta que no descanse en Ti”. Esto es lo que siente el hijo pródigo: una irresistible añoranza de Dios, de su Padre. Cuando ha pasado el torbellino de las aventuras que lo han tenido aturdido, cuando se ha disipado la niebla del placer, se siente sólo, tristemente sólo, necesitando el abrazo de su padre, su voz tranquilizadora. Cuando se sienta a pensar, en esa pocilga que es la descripción de su propia suciedad, siente una honda necesidad de llamar por su nombre a su Padre. Y este fuego interior lo va preparando para verse de nuevo con su Padre ¿cómo imaginaría este muchacho que sería ese encuentro? ¿Cómo soñaría con su padre, la última noche en la pocilga?

Dice San Agustín, ese hijo pródigo, salvado por las lágrimas de su madre: “Y Tú estabas dentro de mí y yo afuera, y así por fuera te buscaba; y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que Tú creaste. Tú estabas conmigo, mas yo no estaba contigo”.

Adolfo Franco, SJ

domingo, 15 de septiembre de 2019

Video 405: Reaccionando a Contigo Perú. La primera canción peruana que me hizo llorar





La primera canción peruana que me hizo llorar es CONTIGO PERU. Sabina Azul en el video de hoy hace una reaccion a cancion Contigo Peru - el segundo himno de Peru. Junto con el vals peruano Mi Perù la cancion Contigo Peru forman parte de las canciones peruanas màs reconocidas mundialmente. Y me gustaría que las lágrimas que me salieron cuando estaba reaccionando a Contigo Peru os movieran el corazòn también.

Fuente: Sabina Azul

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Dilbert (15-Setiembre-2019)



https://dilbert.com/strip/2019-09-15

Dilbert es el nombre de una tira satírica creada por Scott Adams que ha aparecido en los periódicos desde 1989, dando lugar a varios libros, una serie animada de TV y numerosos productos relacionados que van desde muñecos rellenos hasta helados. La trama de este cómic se desarrolla en el contexto de lo cotidiano para millones de empleados y oficinistas: políticas de oficina, jefes incompetentes, compañeros de trabajo molestos, asuntos sin sentido, juntas eternas, etc. El mismo tipo de cosas que la gente odia en su trabajo diario son las que provocan las carcajadas en Dilbert.

Olafo el Amargado (15-Setiembre-2019)



https://www.comicskingdom.com/hagar-the-horrible/2019-09-15



Hägar the Horrible —rebautizado en español como Olaf el vikingo u Olafo el Amargado— es una tira cómica creada por Dik Browne. Debutó en 136 periódicos de Estados Unidos el 4 de febrero de 1973. Dos años más tarde, el número de periódicos en los que aparecía había aumentado a 600. Su circulación siguió en aumento y en 2010 la tira apareció en 1900 periódicos de 58 países y en 13 idioma.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Cuentacuentos: Shíkori, la lagartija que sentía vergüenza





¡Pobre señora Shíkori!, ha perdido su cola y de vergüenza solo sale de noche, cuando nadie la ve. Qué triste se siente, cómo extraña echarse sobre la arena y comer trigos. En la selva los animales hablan, cantan, se divierten… Algunos son medio despistados, tímidos, comelones e incluso abusivos. Pero, hasta el más rudo de ellos, puede soltar una lágrima por el dolor ajeno. No te pierdas este emocionante cuento.

Hora: 4:00 pm
Fecha: 14 de septiembre de 2019
Lugar: Biblioteca del Cultural, Melgar 109
Entrada: Ingreso libre