martes, 5 de mayo de 2026

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Podcast La Órbita De Endor: Abierto hasta el amanecer

 

 

Hoy La Órbita de Endor analiza ABIERTO HASTA EL AMANECER, película que en el momento de publicación de este podcast cumple 30 años y que sigue siendo tan gamberra como en su día (puede que más hoy en día con tanto tiquismiquismo) y la mar de disfrutable. La dupla de Robert Rodríguez y Quentin Tarantino al guión y dirección del film fue simplemente genial, así como la mejor interpretación de Tarantino junto al siempre correcto Harvey Keitel y un potente y magnético George Clooney que nos engatusó a todos. Por supuesto, la historia de su producción es fascinante y el examen de todas sus escenas dará para mucho y todo bien. Junto a Antonio Monfort, Rafa Pajis, Manu Beltrán y Antonio Runa, habrá baile, habrá alcohol, secuestros, fe y sangre.

Fuente: La Órbita De Endor

 

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Cita CMXXXIX: Carlos III y el poder del humor en el discurso

Muchos líderes –empezando por Donald Trump– usan el humor para humillar o polarizar: el rey de Inglaterra lo usó como instrumento de entendimiento y celebración mutua.  

Es difícil usar humor en un discurso político serio. Es aún más difícil hacerlo frente a la actual clase política de Estados Unidos sin correr dos riesgos enormes: ofender a una audiencia crispada y polarizada, o sonar subordinado por tratar de ser simpático.

Pero Carlos III lo logró. Durante su visita a Washington usó de manera hábil el humor en sus discursos como un instrumento de control del contexto político. Sus dos intervenciones del 28 de abril –la que pronunció en la Sesión Conjunta del Congreso de Estados Unidos y la de la cena de Estado en la Casa Blanca– son una cátedra de retórica diplomática al más alto nivel.

Comencemos por entender la estructura del mensaje ante el Congreso. Carlos usó un andamiaje narrativo canónico en los discursos políticos de este nivel: evocar el pasado como fuente de valores compartidos y lecciones útiles para el presente, plantear una postura política ante los retos actuales, proyectar un futuro deseable y finalizar con un llamado a la acción.

Para recordar el pasado, el monarca pudo elegir momentos históricos en los que Estados Unidos y el Reino Unido han sido aliados cercanos. Pero estamos en 2026, año en el que Estados Unidos celebra el 250 aniversario de su independencia del Reino Unido. Así que Carlos decidió hacer algo muy difícil: tomar como referente histórico ese momento de ruptura armada entre ambas naciones. Establece entonces la tesis central del discurso: la relación entre el Reino Unido y Estados Unidos es muy larga y compleja, y está llena de momentos de cercanía y momentos de diferencia, como 1776. Hemos tenido desacuerdos y, de hecho, hoy los tenemos, pero nunca se olviden de esto: ustedes provienen de nosotros y por eso nuestra relación es única e indisoluble.

¿Cómo decir esto sin sonar parternalista o condescendiente? Esa es la operación delicada que el rey realiza usando el humor como bisturí. Comienza con una fina cita irónica: “Como decía Wilde, Estados Unidos y el Reino Unido tenemos todo en común, menos, desde luego, el idioma”. Con las primeras risas, la audiencia se relaja y está lista para toda la exposición de argumentos.

“Hace 250 años… o como decimos en el Reino Unido, apenas el otro día”… con frases ingeniosas como esta, Carlos establece de manera elegante el peso de la antigüedad del imperio británico frente a la relativa juventud del imperio americano. Pero lo hace de manera ligera. No hay condescendencia. Lo que aparece es otra forma de autoridad: la de la sabiduría que da la experiencia histórica. La independencia de Estados Unidos no es una herida abierta. No es un pretexto para revivir rencores o exigir ridículas peticiones de disculpas. Es más bien un episodio que ambas partes asumen con tanta madurez que hasta pueden reírse un poco de ello.

La parte central del discurso es muy precisa en su lógica argumentativa. Presenta a Estados Unidos como heredero natural de las instituciones, ideas y valores británicos. Lo hace encadenando elementos concretos: el principio de “no taxation without representation”, el derecho anglosajón, la influencia de la Ilustración británica en los Padres Fundadores, la Magna Carta inglesa como origen del sistema de pesos y contrapesos americano, la transmisión directa de principios de la Declaración de Derechos británica de 1689 a la Carta de Derechos estadounidense de 1791. Al enumerar esta herencia intelectual, filosófica e institucional, el rey no sugiere mera influencia, sino una genealogía política compartida: somos parte de la misma familia.

Como en el ajedrez, en este discurso Carlos III avanza cuadro a cuadro. Habla suave y pausado, siguiendo en cada tema una estructura clara. Primero desarma con el chiste erudito y aristocrático. Luego establece su visión de la historia compartida. Y luego llega a la conclusión político-diplomática. El humor no trivializa la historia, simplemente ayuda a comunicar la tesis central: nuestras semejanzas son más fuertes que nuestras diferencias.

Eso es lo que le permite al orador, elegantemente, enumerar desacuerdos fundamentales en forma de petición, esperanza o ideal: Ucrania necesita su apoyo, ayúdenla. La OTAN ha estado ahí para ustedes cuando la han necesitado, respétenla. El mundo los necesita, no se ensimismen. Y el cambio climático es real, hagan algo. Todo sin sonar a reproche político. Todo con el aplauso de pie de republicanos y demócratas por igual, incluyendo al antieuropeo y antiliberal vicepresidente J.D. Vance.

En la cena de Estado, el registro cambia. El humor se vuelve más ligero y más directo. La línea más citada lo resume. “Señor presidente, usted ha dicho que si no fuera por Estados Unidos, los europeos estarían hablando alemán, pero yo me atrevo a decir que, si no fuera por los británicos, ustedes estarían hablando francés”.

En apariencia, son bromas históricas ligeras. En realidad, son jugadas retóricas de precisión. Carlos III entra en el lenguaje de manipulación de la historia que caracteriza a Trump, pero en tono de juego, no de confrontación. Ese equilibrio es extremadamente difícil. Si compite demasiado, provoca; si evita competir, se somete. El monarca encuentra un punto medio: simpatía sin agresión. Por ejemplo, cuando alude a la quema de la Casa Blanca por parte de las tropas británicas en 1814, llamándola “nuestro propio intento de incursionar en el rediseño de bienes raíces”. El episodio histórico se transforma en irónico understatement, característico del humor británico más fino.

El resultado es un discurso que hoy es muy raro en la política contemporánea: un discurso lleno de humor sin víctimas ni ofendidos. Nadie queda expuesto, nadie queda ridiculizado, nadie siente que sale ganando o perdiendo. Y precisamente por eso, comunica el mensaje con claridad sin tener que decir las cosas bruscamente. Sin ese tono, las referencias a la OTAN, a Ucrania o al orden liberal global podrían percibirse como críticas frontales a la política estadounidense. Con ese tono, en cambio, aparecen como parte de una larga historia compartida.

En una época en la que muchos líderes –empezando por Donald Trump– usan el humor como arma para humillar, polarizar o dominar, Carlos III muestra otra tradición: el humor como instrumento de entendimiento y la celebración mutuas entre naciones grandes y complejas. Es una forma efectiva de proyectar poder suave en el corazón de un imperio que hoy está entregado al culto irracional del poder duro. Todo con el aplauso de Trump y su politburó MAGA. No es, creo yo, poca cosa. ~

Fuente: https://letraslibres.com

Por: Luis Antonio Espino


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lunes, 4 de mayo de 2026

Letra: Manchild (Live On Saturday Night Live / 2025) de Sabrina Carpenter

 

 

Music video by Sabrina Carpenter performing Manchild (Live On Saturday Night Live / 2025).© 2025 Island Records, a division of UMG Recordings, Inc.

Fuente: Sabrina Carpenter


MANCHILD

Oh, boy

You said your phone was broken, just forgot to charge it
Whole outfit you're wearing, God, I hope it's ironic
Did you just say you're finished? Didn't know we started
It's all just so familiar, baby, what do you call it?

Stupid
Or is it
Slow?
Maybe it's
Useless
But there's a cuter word for it
I know

Man-child
Why you always come a-running to me?
Fuck my life
Won't you let an innocent woman be?
Never heard of self-care
Half your brain just ain't there
Man-child
Why you always come a-running
Taking all my loving from me?

Why so sexy if so dumb?
And how survive the Earth so long?
If I'm not there, it won't get done
I choose to blame your mom

Man-child
Why you always come a-running to me?
Fuck my life
Won't you let an innocent woman be?
Never heard of self-care
Half your brain just ain't there
Man-child
Why you always come a-running
Taking all my loving from me?

Oh, I like my boys playing hard to get
And I like my men all incompetent
And I swear they choose me, I'm not choosing them
Amen
Hey, men
Oh, I like my boys playing hard to get (play hard to get)
And I like my men all incompetent (incompetent)
And I swear they choose me, I'm not choosing them (not choosing them)
Amen (amen)
Hey, men (hey, men)

Man-child
Why you always come a-running to me? (Always come a-running to me)
Fuck my life
Won't you let an innocent woman be? (Amen)

Oh, I like my boys playing hard to get (play hard to get)
And I like my men all incompetent (incompetent)
And I swear they choose me, I'm not choosing them (not choosing them)
Amen (amen)
Hey, men (hey, men)


Poeta 832: Don de la ingenuidad de Juan Carlos Abril

JUAN CARLOS ABRIL

(Los Villares, Jaén, 7 de enero de 1974) es un poeta y crítico literario español. Se doctoró en Literatura Española con una tesis dirigida por Luis García Montero sobre la poesía de José Manuel Caballero Bonald, y ejerce la docencia como catedrático en el Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universidad de Granada. Ha residido durante varios años en Exeter, al sudoeste de Inglaterra, en la Provenza francesa, en Milán, Roma y en Nicaragua. Ha impartido cursos de escritura creativa, conferencias, seminarios y talleres sobre poesía española e hispanoamericana contemporánea en países como España, Italia, Rumanía, Túnez, Argelia, México, EE. UU., Colombia, Puerto Rico, Honduras, Guatemala, Nicaragua o Ecuador, entre otros, colaborando con los Centros Culturales de España en esos países, y con otras instituciones y universidades. Sus poemas han sido traducidos al italiano, francés, portugués, inglés, griego, rumano, árabe o armenio, entre otros. Desde 2010 codirige junto a Luis García Montero el curso de verano de poesía de la Universidad Internacional de Andalucía, con sede en Baeza. El 20 de junio de 2022 ingresó a la Academia Hondureña de la Lengua como miembro correspondiente por España. Ha publicado crítica literaria y poemas en diversas revistas como Ínsula, Cuadernos Hispanoamericanos, Signa, Epos, Historia y Política, Rilce, Letras de Deusto, La Estafeta del Viento, Litoral, El Maquinista de la Generación, Analecta Malacitana, RevistAtlántica, Clarín, Campo de Agramante, Estudios Humanísticos. Filología, Lectura y Signo, El Genio Maligno, Periódico de Poesía, Turia, Nayagua, Revista de Literatura, o Castilla. Estudios de Literatura. Dirige Paraíso. Revista de poesía.

 

DON DE LA INGENUIDAD

Cuando regreses
a la ciudad verás las ilusiones
que madrugan con sus acentos
incapaces de desprenderse
del pasado, que ignoran
lo mismo que nosotros.

Tú ni siquiera sabes por qué vives,
cómo es posible limitar
la realidad de varias formas,
si es tuyo este deseo
en la utopía de los débiles,
rebeldes, nunca hermosos.

No dormirán las culpas hasta tarde
y en su espiral el ruido
con su dragón ajuglarado
bisbiseará un nuevo día:
Horarios imposibles,
beata actividad.

Contra ti mismo cuántas veces;
cuántos modos conoces
de hacerte daño.
Ya no quedan violines
y la melancolía de las fuentes
posee menos memoria
que sentido común.

He de explicarlo casi todo.
El tiempo, como un herpes, su sintaxis
sin posibilidad. Irás
pero no volverás.
Este país tiene la pata herida.

Yo quise destruirme
fregando platos,
dije lo que me apetecía.

En los desfiladeros
de mis eses,
con el afán
de principios de curso
superé mi propia rutina
y eliminé
lo que no soportaban.
Unos dicen que ha muerto,
otros que nunca morirá.

Aún así
te convences con poco.

Colono de una lengua
que hoy sigues recordando,
quiero reírme
de esas largas genealogías
mientras diseño aquí mi casa:
encinas y palmeras,
tamarindos,
palabras con descuento
e insistencia:
es tu virtud.

Y otro episodio
dentro de ese vacío
infantiloide
que debes aceptar
intermitente,
la descripción de un personaje
con flexibilidad: ser puente o río.

Fuente: http://amediavoz.com/abril.htm


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