miércoles, 31 de octubre de 2018

Hay Festival Arequipa 2018: Del 8 al 11 de noviembre



http://www.hayfestival.com/arequipa/inicio



El Hay Festival Arequipa se celebrará del 8 al 11 de noviembre, con la participación de prestigiosos invitados nacionales e internacionales que llenarán de cultura la ciudad y nos llevarán a imaginar el mundo junto a ellos. Los boletos para el festival pueden adquirirse, en línea, desde el 21 de setiembre.

martes, 16 de octubre de 2018

Diccionario CCCLXXXVII: Chasco


"Ahora lo único que quieren es que Daniel sonría. Pirovano se acuerda del tiempo no muy lejano en que urdía chascos pintorescos, cuando era secretario del disparatado Club del Esqueleto, en la Farmacia del Cóndor del Oro, y cambiaba los letreros de las puertas, robaba los faroles de las fondas y las linternas de los serenos, echaba municiones en las orejas de los caballos de los lecheros y enseñaba insolencias a los loros. Daniel sonríe por fin y Eduardo Wilde le acaricia la frente, nostálgico, porque ha compartido esa vida de estudiantes felices, que le parece remota, soñada, irreal."

Misteriosa Buenos Aires. Página 272. Manuel Mujica Láinez. Biblioteca del Viajero ABC. España - 2004.


Chascos


Voz onomat.

1. m. Burla o engaño que se hace a alguien.
2. m. Decepción que causa a veces un suceso contrario a lo que se esperaba. Buen chasco se ha llevado Mariano.

Fuente: Diccionario de la Lengua Española. Vigésima segunda edición.  

LA CADENA DEL DICCIONARIO

RFI: Consuelo Jerí, embajadora de la cultura andina


EL INVITADO DE RFI




Escuchar el podcast: Consuelo Jerí, embajadora de la cultura andina
Difundido el 04-10-2018 Modificado el 04-10-2018 en 15:57
Por Jordi Batallé

María Consuelo Jerí canta desde muy pequeña. Como otras celebridades del canto andino y peruano, el entorno familiar influyó en ella. Las canciones que escuchaba en casa, en las fiestas, en los campos de su natal Santiago de Paucaray (sur de Ayacucho), pero sobre todo los cantos de su padre anidaron en su corazón y la marcaron hasta ahora.

Su participación en la película Kachkaniraqmi, Sigo Siendo (2013) del cineasta peruano Javier Corcuera (ganador del Premio Goya, 2008), le permitió mostrar ampliamente la calidad de su canto y difundir las canciones kechwas de su pueblo natal.

500 años después de la conquista española, el kechwa sigue siendo un idioma vivo hablado por millones de personas en pueblos y ciudades de Sudamérica.

Marino Martinez, guitarrista, compositor e investigador cultural. Estudió la carrera de Docencia en la Escuela Nacional de Folklore José María Arguedas. Ha grabado diversos discos de música popular andina y costeña. Es productor musical, director de la casa publicadora Abril Ediciones Musicales y Director de Investigación del proyecto musical Caminos del Inka, Inc. dirigido por Miguel Harth-Bedoya.

Como compositor obtuvo el Premio Nacional del I Festival Claro el año 2008 con un yaraví, género tradicional de música peruana. Ha publicado el libro Manuel Acosta Ojeda, arte y sabiduría del criollismo, por la Escuela Nacional de Folklore José María Arguedas. Es director de Yaku Taki, Centro Documental de la Música Tradicional Peruana, una institución creada para el registro y documentación de la música tradicional peruana.

lunes, 15 de octubre de 2018

Letra 311: Sinfonía Nº 7 de Ludwig van Beethoven


LUDWIG VAN BEETHOVEN

(Bonn, Alemania, 16 de diciembre de 1770-Viena, 26 de marzo de 1827) fue un compositor, director de orquesta y pianista alemán. Su legado musical abarca, cronológicamente, desde el Clasicismo hasta los inicios del Romanticismo. Es considerado generalmente como uno de los compositores más preclaros e importantes de la historia de la música y su legado ha influido de forma decisiva en la evolución posterior de este arte.

SINFONÍA N° 7

Es prerrogativa de músicos, de críticos, y de amantes de la música interpretar una composición en lenguaje descriptivo y con imágenes fantasiosas que satisfagan sus propios gustos. Toda vez que una obra musical es susceptible de numerosas exégesis, los fabulistas han adosado a cierto número de obras maestras, imaginativos temas verbales y variaciones que con frecuencia provocan el asombro de unos y el disgusto de otros. Aún en el caso de música programática, los expertos tienden a discutir si ella representa o pinta adecuadamente el "programa" del compositor.

En este sentido, fue una desgracia que la Sinfonía en La Mayor Op. 92 de Beethoven siguiera a la Sexta, conocida como Pastoral, que es la primera gran creación programática en el acervo musical. Aunque transcurrieron cuatro años entre la composición de la Sexta y la Séptima, ese lapso no fue suficiente para hacer olvidar la naturaleza programática de la Pastoral. Por el contrario, la discusión "interpretativa" de su sentido, la crítica y análisis de los fenómenos naturales trasladados a términos de lenguaje musical había comenzado recién... ¡hasta alcanzar las cantidades masivas de literatura que sobre la Pastoral se han ido acumulando hasta nuestros días! Los conceptos de Beethoven a propósito de la Sexta, "expresión de sentimientos antes que pintura", fueron crudamente pasados por alto por numerosos comentaristas.

Como es natural, la nueva sinfonía creada por el innovador músico de la Pastoral, invitó al análisis y lo estimuló, así como promovió curiosidad en torno a un eventual "programa". El hecho de que Beethoven no lo revelara no impidió que los contemporáneos o la posteridad inventaran los suyos.

Es así que los comentarios descriptivos de la Sinfonía Nº 7 son copiosos y variados. Se le aplicaron calificativos tales como el de “Sinfonía Romántica” y "apoteosis de la danza". Berlioz describió el Vivace como representativo de una "ronda de campesinos". Un pseudo poeta, el Dr. Iken, escribió un ensayo explicando que la Sinfonía pintaba una revolución política, lo que provocó la furia de Beethoven. Alexander Oubilischeff vio en la composición una alegre mascarada, en contraste con lo expresado por A. B. Marx, cuya fantasía le llevó a detectar en la música una historia de la caballería morisca. Nadie se mostró al respecto más poético y romántico que Robert Schumann. Después de haber leído la interpretación que hizo de la sinfonía C. F. Eber (que llegó tan lejos como a solicitar de Beethoven palabras explicativas), Schumann se dejó arrastrar por la epidemia programática: "Es la más alegre de las bodas; la novia es una doncella celestial con una rosa en su cabello: sólo una. Mucho me equivocaría si en la introducción no se produjera la reunión de invitados, saludándose unos a otros... si las alegres flautas no nos recordaran que en toda la villa... reinaba la alegría por causa de la novia Rosa... Ahora, la aldea ha quedado silenciosa... puede ser que sólo revolotee una mariposa, o que caiga un capullo de cereza... el órgano empieza a tocar, el sol brilla en lo alto, y un rayo diagonal juega con las partículas de polvo en la iglesia; resuenan las campanas... Ahora el sacerdote se dirige al altar y habla primero a la novia, luego al más feliz de los mortales, y discurre sobre las obligaciones del contrato nupcial... y ahora les pide el «sí»... No dejéis que continúe describiendo esta imagen; hacedlo vosotros mismos a vuestra manera en el finale...".

En manifiesta contradicción con la boda rústica, J. L. d'Ortigue intuyó en el Allegretto una procesión por las catacumbas, en tanto F. L. S. von Dürenberg dejó correr su fantasía hablándonos del "sueño de amor de una suntuosa odalisca". Emil Ludwig dio esta elaborada visión de los movimientos de la Séptima: 1- Fiesta en la pradera y el bosque; 2- Marcha sacerdotal con danzas ceremoniales alrededor del templo; 3- y 4- Una bacanal.

La respuesta a todas estas fantasiosas y presuntuosas interpretaciones fue provista por Beethoven mismo al referirse a la independencia que existe entre la música y los seres humanos. Podría haber traído su afirmación a capítulo de la independencia que reina entre la música y los programas descriptivos: "Las gentes nada significan: son sólo gentes; generalmente se ven en otros, y eso es precisamente el nada. ¡A un lado con esto! Lo bueno, lo bello, no ha menester de las gentes. Está ahí, sin ayuda de nadie...".

Incuestionablemente, la Séptima en particular no necesita de "apoyos" y se alza bien erguida sin necesidad de altisonantes "introducciones" a cada uno de sus movimientos. Habla directa e impetuosamente en términos de música pura, sin crear perplejidades intelectuales ni venir con imposiciones emocionales. Es insuperable en atrayente franqueza y en gozosa exuberancia. La evaluación que hizo Wagner de la obra es tal vez la que ostente mayores valimientos. La calificó de "la danza en su más elevada condición, la más feliz realización de los movimientos del cuerpo en forma ideal".

La composición de la Séptima se inició probablemente en 1811, completándose en la primavera de 1812. Beethoven se refirió a ella en dos ocasiones, considerándola una de sus mejores creaciones. En la premiére, ofrecida el 8 de diciembre de 1813 en Viena, en un beneficio para los austríacos y bávaros heridos en la batalla de Hanau, el auditorio fue tan entusiasta que una de las críticas consignaba: "...el aplauso se elevó al punto de éxtasis". Numerosos músicos de nota ofrecieron sus servicios desinteresados para realizar este concierto. Entre los instrumentistas de cuerda figuraban Spohr, Moyseder y Dragonetti. Moscheles tenía a su cargo los platillos. Más allá del escenario, Salieri dirigía la batería, en tanto Hummel y Meyerbeer batían sobre los tambores. Cuatro días más tarde hubo que repetir íntegro el programa ejecutado en el concierto de beneficio, que incluía también la Victoria de Wellington. El Allegretto de la Séptima, según Spohr, "fue exigido da capo" en ambas ocasiones. Este cautivante movimiento, con su sencilla melodía sostenida sobre un ritmo constante, y variado principalmente a través de una instrumentación cambiante, pronto se convirtió en trozo predilecto. En conciertos subsiguientes, a menudo substituyó los movimientos lentos de la Segunda y Octava Sinfonías.

La introducción de la Séptima, marcada, poco sostenuto, es el más dilatado de los proemios que haya escrito Beethoven a cualquiera de sus sinfonías; constituye, en sí mismo, un pequeño pero grandioso movimiento. Se integra con dos temas que, tras de tomar cuerpo en un clima de suspenso, se disuelven gradualmente confluyendo en el ancho mar del vital y rítmico primer movimiento, Vivace. En lugar del habitual movimiento lento, sigue un sereno Allegretto, noble y memorable, con su insistente ritmo e inefable belleza, teñida de sutil melancolía. El tercer movimiento (un Scherzo aunque en realidad la indicación del autor sea simplemente Presto), es tenso y vigoroso, y está surcado por repentinas explosiones tempestuosas. El tema del trío, que reaparece dos veces, deriva de un himno de peregrinos oriundo de la Baja Austria.

En el prodigioso finale, acotado Allegro con brio, Grove halló por vez primera en la música de Beethoven "una vena de estrépito rudo, duro, personal; el mismo sentimiento que inspiró las extrañas chanzas, chascarrillos y sobrenombres que abundan en sus cartas". Estamos ante el Beethoven que, según Schauffier, "insultó brutalmente a la corte imperial para hacer una jugarreta práctica al palaciego Goethe; el hombre que acostumbraba escupir desde la ventana... que arrojaba los huevos que no eran de su paladar a su ama de llaves, al mozo o a sus amigos comensales en el Prater, y que sacudía el agua de su empapado sombrero encima de los anfitriones con quienes había venido a comer".

El climático finale es una frenética danza saturada de una no menos frenética energía, centellante de bullicioso júbilo. Con justa razón reaccionó Romain Rolland contra el crítico que afirmó que Beethoven estaba ebrio cuando compuso ese movimiento: "Ciertamente que es la obra de un ebrio, pero ebrio de poesía y de genio"





MÁS INFORMACIÓN

CADENA DE LETRAS

Concierto de la Orquesta Sinfónica de Arequipa: 19 de octubre





Bajo la dirección del maestro Theo Tupayachi (Cusco), la Orquesta Sinfónica de Arequipa interpretará la Sinfonía Nº 7 de Ludwig van Beethoven.
 
Viernes 19 de octubre, 2018
Ingreso: 7:45 p.m.
Inicio: 8:00 p.m.
Lugar: Templo Museo de la Tercera Orden Franciscana (Plaza San Francisco s/n, Arequipa)
Ingreso libre

P. Adolfo Franco, SJ: Comentario para el domingo 14 de octubre


DOMINGO XXVIII del Tiempo Ordinario
Marcos 10, 17-30

El Joven Rico

17 Cuando Jesús salía para irse, vino un hombre corriendo, y arrodillándose delante de El, Le preguntó[a]: “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?” 18 Jesús le respondió: “¿Por qué Me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo uno, Dios. 19 Tú sabes los mandamientos: ‘No mates, no cometas adulterio, no hurtes, no des falso testimonio, no defraudes, honra a tu padre y a tu madre.’”

20 “Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud,” dijo el hombre. 21 Jesús, mirándolo, lo amó y le dijo: “Una cosa te falta: ve y vende cuanto tienes y da a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; entonces vienes y Me sigues.” 22 Pero él, afligido por estas palabras, se fue triste, porque era dueño de muchos bienes.
Peligro de las Riquezas

23 Jesús, mirando en derredor, dijo a Sus discípulos: “¡Qué difícil será para los que tienen riquezas entrar en el reino de Dios!” 24 Los discípulos se asombraron de Sus palabras. Pero Jesús respondiendo de nuevo, les dijo: “Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios[b]! 25 Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una[c] aguja, que para un rico entrar en el reino de Dios.”

26 Ellos se asombraron aún más, diciendo entre sí[d]: “¿Y quién podrá salvarse?” 27 Mirándolos Jesús, dijo: “Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque todas las cosas son posibles para Dios.” 28 Entonces Pedro comenzó a decir a Jesús: “Nosotros lo hemos dejado todo y Te hemos seguido.”

29 Jesús respondió: “En verdad les digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos o tierras por causa de Mí y por causa del evangelio, 30 que no reciba cien veces más ahora en este tiempo: casas, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y tierras junto con persecuciones; y en el siglo venidero, la vida eterna.

Jesús nos habla en el Evangelio con frecuencia de las riquezas materiales y de sus peligros, y nos abre los ojos para que podamos apreciar cuáles son las verdaderas riquezas del hombre. El nos enseña de lo que hay que hacer con los bienes materiales y de cómo defendernos para que no nos aparten de Dios. Y además con su vida, aún más que con sus palabras, nos señala el comportamiento que debemos tener con el uso de estos bienes materiales.

Y esto nos lo enseña Jesús, que pasó por este mundo sin tener nada: nació sin nada y en la extrema pobreza, murió sin nada, y mientras vivió no tenía ni donde reclinar la cabeza y era Aquel por el cual fueron creadas todas las cosas. El Hijo de Dios escogió evidentemente lo mejor: o sea, escogió no tener nada, y ser completamente libre. Y de esta forma hace una propuesta para todo el que quiere seguirle de verdad; es una propuesta para todo el que quiera vivir la vida humana a plenitud; es una propuesta para el que de verdad quiera acercarse a Dios.

La propuesta de Jesús encuentra en nosotros una serie de dificultades evidentemente y por eso pocos toman  esta enseñanza como orientación para sus vidas. Y las dificultades surgen de la misma naturaleza del ser humano. Al menos algunas de ellas. Porque es imprescindible para la vida humana contar con algunas cosas materiales: vestido, vivienda, alimentación, salud. Y todo esto requiere dinero, cosas materiales, y todo esto no se puede descuidar, sin grave perjuicio de la vida misma. Esa es una primera dificultad. Es necesario tener cosas materiales para vivir la vida humana en la tierra. Además, la previsión del futuro hace que las personas quieran acumular riquezas, o sea tener más de lo estrictamente imprescindible. Todo esto nos puede poner muchas trampas: porque de ahí se pasa insensiblemente al deseo excesivo de acumular. En todo esto hay un problema sutil: el ser humano se reconoce en el fondo como inseguro; y esta inseguridad que siente en sí mismo quiere compensarla con posesiones materiales.

Y así se pasa a otro asunto: ya no es sólo la acumulación para asegurar el futuro. Se busca que crezca la acumulación. La abundancia de riquezas materiales produce con frecuencia la satisfacción del poder, crece el orgullo de una autoestima equivocada, deformada y mal sustentada, porque se basa en las cosas materiales. Pero no hay duda que en la sociedad en que vivimos, la importancia que se da a una persona crece en la medida de sus riquezas. Esto produce a veces la avaricia, a veces el despilfarro y muchas veces produce el orgullo y la soberbia.

Además, la cultura actual, va haciendo creer que el progreso de la humanidad, el crecimiento de los países está en proporción de su productividad, de su crecimiento en bienes materiales. La creación de riquezas materiales se va convirtiendo en la meta fundamental de todos los esfuerzos humanos. La creación de la mayor cantidad de riquezas, con el menor esfuerzo posible, y con la menor inversión. Y la riqueza se hace presente entonces como la meta del ser humano. Por supuesto se entiende la misma palabra riqueza en su acepción más material; ya que la palabra riqueza se puede aplicar a cosas más elevadas, también se aplica a los valores interiores del corazón. Crear más automóviles, máquinas, teléfonos, computadores, aviones, esa parecería ser la meta del progreso, y a eso se subordina el ser humano.

El hombre entonces es un ser atrapado por las riquezas, por la posesión y bombardeado por los mensajes de la cultura actual que lo envuelve. Estas riquezas pueden envenenarlo, y convertirlo en un robot de la producción (como en realidad pasa), y en un sediento de tener cosas y más cosas. Y por eso a veces, nace la tentación de conseguir todo por cualquier medio. Ya que, si el poseer es la meta, cualquier medio termina considerándose válido. Y se pierden los ideales y los valores del espíritu.

Jesús, frente a todo esto, nos pone en este Evangelio tres afirmaciones: la tristeza y la insatisfacción que acompaña muchas veces a la acumulación de bienes materiales. Segunda afirmación sobre el peligro de las riquezas materiales para la salvación misma, en el sentido religioso, y en el sentido de realización de la plenitud humana misma. Y finalmente nos enseña el valor que tiene el desprendimiento, que es exactamente lo contrario de la avaricia. Es el caso del joven rico: un muchacho rico, pero infeliz; infeliz porque la riqueza lo ha atrapado. Y de ahí el Señor saca también estas enseñanzas: la enseñanza de que es más difícil que un rico entre en el reino de los cielos, que el que un camello entre por el ojo de una aguja. Y finalmente que hay un premio que se promete al que se desprende de sus riquezas por el Señor, por el Reino de los cielos, por sus hermanos.

Así, desprenderse de las riquezas es camino de felicidad, es facilitar el camino del reino de los cielos. Y es seguridad de recibir de Dios el mayor premio, que El otorga con generosidad, se da a Sí Mismo como premio. Esta enseñanza del Evangelio de Jesús se resume en la paradoja de que la gran riqueza verdadera del ser humano es la pobreza.

Adolfo Franco, SJ