jueves, 26 de mayo de 2022

Podcast La ContraHistoria: Cervantes y el Quijote

 

 

“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor”. Así comienza “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”, una novela escrita por Miguel de Cervantes Saavedra a principios del siglo XVII. Don Quijote de la Mancha, conocida simplemente como El Quijote, es una de las obras cumbre de la literatura universal y sin duda la más importante que jamás ha alumbrado la literatura en lengua castellana. El Quijote representa, además, la primera novela moderna y es el libro que más veces ha sido impreso después de la Biblia. Ha sido traducida a 140 lenguas de todo el mundo y ha servido de inspiración para dramaturgos, poetas, cineastas, músicos y todo tipo de artistas durante más de cuatro siglos. Pocas obras literarias, en definitiva, han tenido el renombre y la difusión de Don Quijote, por lo que se trata de una novela realmente especial.  

El Quijote es inseparable de su autor, Miguel de Cervantes, un aventurero nacido en Alcalá de Henares que no fue precisamente un académico ni un ratón de biblioteca. Carecía de estudios universitarios, aunque no debieron ser pocas las lecturas que acumuló en su juventud. Era de carácter recio y decidido. Se estableció en Madrid poco después de que Felipe II fijase la Corte en la Villa, de ahí pasó a Italia y se puso bajo la protección del cardenal Acquaviva. Pero la vida en Roma no le debía satisfacer porque se alistó en el Tercio de Moncada, lo que le llevaría de cabeza a la batalla de Lepanto contra los turcos. Allí fue herido en la mano izquierda, pero eso no le retiró de la Armada. Durante otros tres años siguió prestando servicio de armas a la Corona hasta que, cuando regresaba de Nápoles a España un corsario otomano apresó la galera en la que viajaba y fue reducido a la esclavitud en Argel. Pasó allí cinco años que terminarían siendo cruciales para su obra literaria posterior. 

“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor”. Así comienza “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”, una novela escrita por Miguel de Cervantes Saavedra a principios del siglo XVII. Don Quijote de la Mancha, conocida simplemente como El Quijote, es una de las obras cumbre de la literatura universal y sin duda la más importante que jamás ha alumbrado la literatura en lengua castellana. El Quijote representa, además, la primera novela moderna y es el libro que más veces ha sido impreso después de la Biblia. Ha sido traducida a 140 lenguas de todo el mundo y ha servido de inspiración para dramaturgos, poetas, cineastas, músicos y todo tipo de artistas durante más de cuatro siglos. Pocas obras literarias, en definitiva, han tenido el renombre y la difusión de Don Quijote, por lo que se trata de una novela realmente especial.

El Quijote es inseparable de su autor, Miguel de Cervantes, un aventurero nacido en Alcalá de Henares que no fue precisamente un académico ni un ratón de biblioteca. Carecía de estudios universitarios, aunque no debieron ser pocas las lecturas que acumuló en su juventud. Era de carácter recio y decidido. Se estableció en Madrid poco después de que Felipe II fijase la Corte en la Villa, de ahí pasó a Italia y se puso bajo la protección del cardenal Acquaviva. Pero la vida en Roma no le debía satisfacer porque se alistó en el Tercio de Moncada, lo que le llevaría de cabeza a la batalla de Lepanto contra los turcos. Allí fue herido en la mano izquierda, pero eso no le retiró de la Armada. Durante otros tres años siguió prestando servicio de armas a la Corona hasta que, cuando regresaba de Nápoles a España un corsario otomano apresó la galera en la que viajaba y fue reducido a la esclavitud en Argel. Pasó allí cinco años que terminarían siendo cruciales para su obra literaria posterior.

Tras ser rescatado de argel por los frailes trinitarios viajo a Portugal buscando la Corte, que se había establecido temporalmente en Lisboa, pero la suerte no le sonrió y decidió fijar su residencia en Madrid donde daría comienzo su carrera como escritor, trabajo que compaginaba con otros como el de comisario de provisiones de la Armada. Fue en esa época, en 1585, cuando se publicó su primera novela, titulada “La Galatea”. La segunda sería el Quijote, que vería la luz muchos años más tarde, en 1605, en la imprenta de Juan de la Cuesta en Madrid. Esta sería la primera parte, una década después se publicaría la segunda como consecuencia del gran éxito de público que había cosechado la primera parte. No pudo disfrutar del gran recibimiento que obtuvo la segunda porque un año más tarde murió en su casa de Madrid. Pidió ser sepultado en el cercano convento de los Trinitarios en agradecimiento por haberle liberado del cautiverio en Argel años antes. Sus restos no se han encontrado, aunque deben seguir ahí. No lo sabemos a ciencia cierta porque ese convento fue creciendo con los años y sufrió muchas modificaciones.  

Pero los verdaderos restos de Cervantes no son sus huesos, sino su obra, especialmente el Quijote, una novela de tal importancia que son muchos los estudiosos de todo el mundo que se interesan por ella. Hoy nos acompaña en La ContraHistoria uno de ellos, Eric Graf, un cervantista estadounidense que lleva buena parte de su vida estudiando a fondo la obra de Cervantes y, más concretamente, Don Quijote de la Mancha. Con él vamos a hablar con calma y reposo de esta obra inigualable y de su autor, Miguel de Cervantes, a quien hace ya unos cuantos siglos rebautizaron como el “príncipe de los ingenios”. 

Fuente: La ContraHistoria  

 

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