lunes, 16 de octubre de 2017

Letra 249: Sinfonía N° 25 en sol menor K. 183 de W. A. Mozart


WOLFGANG AMADEUS MOZART

Joannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozarta​ (Salzburgo, 27 de enero de 1756-Viena, 5 de diciembre de 1791), más conocido como Wolfgang Amadeus Mozart, fue un compositor y pianista austriaco, maestro del Clasicismo, considerado como uno de los músicos más influyentes y destacados de la historia. La obra mozartiana abarca todos los géneros musicales de su época e incluye más de seiscientas creaciones, en su mayoría reconocidas como obras maestras de la música sinfónica, concertante, de cámara, para piano, operística y coral, logrando una popularidad y difusión internacional.


SINFONÍA N° 25 EN SOL MENOR K. 183

Junto con la sinfonía no. 40, son las únicas sinfonías de Mozart escritas en modo menor. Se cuenta que comenzó a escribirla junto con las no. 24 terminando ambas en tan sólo una semana. Una proeza para cualquier compositor y más si añadimos que en 1773 Mozart contaba con tan sólo 17 años. La sinfonía se estructura en cuatro movimientos:

  1. Allegro con brio
  2. Andante
  3. Minuetto
  4. Allegro

Y emplea los instrumentos propios de la orquesta clásica formada por: cuerdas (Violines I y II, violas, chelos y contrabajos, estos dos últimos doblados), dos oboes, cuatro clarinetes y dos fagotes. Esta obra turbulenta, llena de sentimiento, comienza a liberarse del yugo musical barroco para crear nuevas sensaciones rítmicas y armónicas.

El primer movimiento se estructura en forma sonata: Exposición (a+b)-Desarrollo-Reexposición (a+b')-Coda y final. Comenzamos exponiendo el tema principal, un tema con mucha fuerza nada más sus comienzos. A: Toda la cuerda al unísono y con un ritmo particularmente sincopado que dejan el relevo a un oboe que genera la sensación de lentitud. La cuerda recobra el protagonismo en la parte "b" en sib mayor mediante un gracioso juego imitativo entre los violines I y los chelos. La parte A termina con un coda que rememora los temas de a y b para preparar la repetición de la exposición o el inicio del Desarrollo. En el desarrollo se comienzan a realizar las modulaciones en torno a los temas principales, pero aquí no prima el respeto por la fórmula rítmica elegida sino por preservar su esencia: el carácter sincopado, la acentuación de la parte débil. La obra comienza desde sus inicio con la reexposición a diferencia de que el tema b se expone en la tonalidad original. El movimiento termina recuperando el tema del inicio pero cambiando el unísono de las cuerdas por acordes completos y desgarradores.

Este segundo movimiento en Mib mayor empieza presentando el tema principal bello y lento caracterizado por una forma rítmica anacrúsica muy ligada en el que se establece un juego dialéctico  entre las cuerdas y el fagot, este tema se contrapone a uno segundo más rápido y picado protagonizado pro el violín I. Cuando termina esta exposición se produce un desarrollo del tema principal de la obra prestando mucha atención a maneter el juego anterior entre cuerda y fagot sumando algunas zonas, para dar mayor intensidad, el resto de vientos. Terminará de nuevo con la exposición inicial. Aunque no se interprete de esta forma, en la partitura viene indicado que la exposición debe tocarse dos veces, y que tanto el desarrollo como la reexposición final conforman un bloque que también se ha de repetir.

Nos encontramos con el Minuetto. Este movimiento en forma ternaria tiene una estructura A-B-A simétrica siendo A, el minuetto propiamente dicho en Sol menor y B, el trio en Sol mayor. En la parte A (minuetto) nos encontramos la presentación del tema y su repetición hecha por las cuerdas utilizando los vientos para completar armonía y dar énfasis en los acordes fuertes. Luego escuchamos una sección, que también se repite, donde se produce un micro desarrollo del tema añadiendo nuevas partes sin modulación pero siempre volviendo al tema original. Destacamos los cambios bruscos en intensidad que son muy característicos de esta sinfonía. (El continuo choque de opuestos). La parte B, trio, debe ser contrastante con el minuetto sin perder la forma ternaria. Para ello, Mozart silencia a las cuerdas y entrega todo el trío a los vientos. Éste sigue la misma estructura interna que el minuetto, una exposición del tema que se repite y un pequeño desarrollo no modulable  también sujeto a repetición. Terminamos de nuevo con la parte A pero esta vez sin ejecutar las repeticiones.

Mozart recupera la forma sonata para su último movimiento que recuerda mucho al primero. De nuevo, los violines presentan el tema "a" , en sol menor, de la exposición, al unísono para luego seguir desarrollándolo hasta llegar al tema "b" en Sib mayor y que se caracteriza por un ritmo más melódico y no tan stacatto como el anterior. En ambos temas se hace reminiscencia al esquema rítmico sincopado del primer movimiento. Para el desarrollo se comienza con una sucesión   modular descendente por parte de toda la orquesta para dar entrada a una secuencia muy enérgica en el que los violines I mantienen un ostinato agudo dejando que la melodía corra a cargo del resto de las cuerdas. Una vez terminada esta sección comienza la reexposición volviendo a presentar los temas "a" y "b" pero este segundo ya en sol menor hasta llegar a la coda final.





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