sábado, 20 de diciembre de 2014

Poeta 265: Juan Ramírez Ruiz


JUAN RAMÍREZ RUIZ

Conspicuo representante de la poesía peruana surgida en la década de 1970, nació en Chiclayo (Lambayeque) en 1946. Víctima de un accidente de tránsito, falleció en junio del 2007. Estuvo desaparecido durante 8 meses hasta que la Policía logró encontrar su cuerpo.
 
Junto con Jorge Pimentel fundó el Movimiento Hora Zero que es reconocido como el mayor esfuerzo para democratizar la poesía en el Perú y, también, en Latinoamérica. Ambos poetas suscribieron el Manifiesto Palabras urgentes que fue, en realidad, la partida de nacimiento del proyecto que junto a muchos otros poetas y artistas pusieron en práctica.

Junto con Jorge Pimentel, Ramírez Ruiz también postuló la estética del Poema Integral (enarbolada por primera vez en Kenakort y Valium 10 de Pimentel, y en las primeras entrevistas realizadas a ambos), explicada posteriormente en el ensayo que apareció como una suerte de colofón de su Libro Un Par de Vueltas por la Realidad (1971); allí el poeta lambayecano explica las características principales de la nueva poética, que se convirtió en uno de los principales aportes del Movimiento Hora Zero. Tiempo después Ramírez Ruíz se apartó de Hora Zero y denunció a sus ex correligionarios de claudicación y de "compartir irresponsablemente el festín de la vida que el orden ofrece a unos pocos." ("Palabras Urgentes N° 2"). Publicó, además del libro mencionado, Vida perpetua (1978) y Las armas molidas (1996).

EL JÚBILO

Atención, éste es el júbilo, éste es el júbilo
huyendo del silencio, viene, viene, se queda,
limpia, éste es el júbilo, el silencio le huye.
Elfina tu decías no, pero está conmigo
tómalo en mis ojos, en mis manos. Elfina
deja la tarde en la calle, avisa y que vengan,
que se alejen de las ofensas, que descuiden la
acechanza, el improperio, la alevosía,
aviso, dilo y abandona las oficinas,
corre, ven con todos, corre, separa tus dedos
de las máquinas sumadoras, cierra, cierra,
los libros, los llaveros, los insultos, éste es el júbilo,
éste es el júbilo, reconócelo Elfina, éste es el júbilo.
Este que se aleja de la redondez del cuatro,
de la punta involuntaria del cinco
o del alambre que sigue al viento. Este es el júbilo,
éste es el júbilo, este viento cargado
con sonidos de vidrios verdes, éste es el júbilo,
y conmigo está mirando la tarde. Entro en los pechos,
en las frescas canciones, entro, éste es el júbilo,
esa música, esa abundancia, ese relumbre
que dejó caer sin recogerlo, éste es el júbilo,
reconócelo Elfina, éste es el júbilo.

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