lunes, 22 de abril de 2024

Cita DCCLXXXII: Immanuel Kant. Por qué su filosofía sigue siendo relevante

Nadie que se apoye en la voz de la razón puede ignorar a Immanuel Kant. Este 22 de abril, se cumplen 300 años del nacimiento del filósofo alemán. ¿Qué puede enseñarnos hoy?

Si quieres entender el mundo, no necesariamente tienes que recorrerlo. Fue Immanuel Kant (1724-1804) quien lo demostró. Este 22 de abril se celebra el tricentenario de su nacimiento. 

El filósofo alemán nunca abandonó su tierra natal en Prusia oriental, Königsberg (hoy Kaliningrado, un enclave de Rusia, entre Polonia y Lituania). Pero su comprensión del mundo no se quedó atrás: sus ideas revolucionaron la filosofía y lo convirtieron en un pionero de la Ilustración, que sigue siendo relevante frente al cambio climático o a las múltiples guerras y crisis de nuestro tiempo. 

La idea de las Naciones Unidas y de una ciudadanía cosmopolita

En 1795, en su ensayo "La paz perpetua", Kant recomendó una "federación de naciones" como comunidad federal de Estados republicanos. Según Kant, la acción política debería guiarse siempre por la ley moral. Después de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), su obra se convirtió en el modelo para la fundación de la Sociedad de las Naciones, precursora de las Naciones Unidas, en cuya carta dejó su huella.

Además del derecho internacional, Kant también trabajó en la idea del derecho de ciudadanía mundial. Al hacerlo, rechazó el colonialismo y el imperialismo, formulando ideas para un trato humano a los refugiados. Según él, toda persona tendría derecho de visita en cualquier país, aunque no necesariamente derecho a recibir hospitalidad como residente.

A favor de la razón y la argumentación

Kant no basó la dignidad y los derechos humanos -religiosamente- en Dios, sino -filosóficamente- en la razón. Confiaba mucho en la gente. Nos creía capaces de asumir responsabilidad por nosotros mismos y por el mundo. Y de dominar la vida con razón y argumentos.

Formuló una regla básica: "Obra de manera que la máxima de tu voluntad pueda ser considerada en cualquier momento también como principio de legislación general". Llamó a esto el "imperativo categórico", según el cual, sólo deberíamos hacer lo que sea por el bien de todos.

En 1781, Kant publicó la que probablemente sea su obra más importante: su "Crítica de la razón pura". Allí planteó las cuatro preguntas fundamentales de la filosofía: ¿Qué puedo saber? ¿Qué debo hacer? ¿Qué puedo esperar? ¿Qué es el ser humano? 

Su búsqueda de respuestas a estas preguntas se denomina epistemología. En su tratado, a diferencia de muchos filósofos que le antecedieron, explica que la mente humana no puede responder a preguntas como la existencia de Dios, el alma o el origen del mundo.

Pionero de la Ilustración

Las enseñanzas y escritos de Immanuel Kant sentaron las bases de una nueva forma de pensar, posicionándolo como un pionero de la Ilustración. Este movimiento intelectual, que surgió en Europa a finales del siglo XVII, declaró que la razón humana (racionalidad) y su uso correcto eran la norma para todas las acciones. 

En sus escritos, Kant llamaba a desprenderse de cualquier instrucción (como los mandamientos de Dios) y a asumir la responsabilidad de nuestras propias acciones. De él también proviene esta famosa frase: "Lo que no quieras que te hagan a ti, no se lo hagas a nadie más".

Contra el colonialismo y la esclavitud

Todavía hoy circulan numerosos juicios y prejuicios sobre Kant. El filósofo alemán Otfried Höffe ha puesto a prueba algunos, incluida la afirmación de que era un "racista eurocéntrico" y un misógino.

En ambos casos caso, su respuesta es: "Sí, pero...". Pues Kant condenaba el colonialismo y la esclavitud, y era personalmente un "maestro elegante" con las mujeres. Pero estaba "sujeto a los prejuicios de su tiempo" y, en algunos de sus escritos hay pasajes muy cuestionables, a veces contradictorios, que discriminan a todas las mujeres y niegan cualquier talento a "negros" o "indios amarillos", ha escrito Höffe en el Neue Zürcher Zeitung.

Celebración de Kant

Muchos actos conmemorarán a Kant y su legado en 2024, también en Alemania. En junio se celebrará en Berlín una gran conferencia académica, a la que seguirá en otoño un Congreso Internacional sobre Kant en Bonn, que en principio estaba previsto en Kaliningrado, pero que no podrá celebrarse allí debido a la guerra de agresión rusa contra Ucrania. 

Fuente: https://www.dw.com


IMMANUEL KANT

(Königsberg, hoy Kaliningrado, actual Rusia, 1724 - id., 1804) Filósofo alemán. Hijo de un modesto guarnicionero, fue educado en el pietismo. En 1740 ingresó en la Universidad de Königsberg como estudiante de teología y fue alumno de Martin Knutzen, quien lo introdujo en la filosofía racionalista de Leibniz y Christian Wolff, y le imbuyó así mismo el interés por la ciencia natural, en particular, por la mecánica de Newton.

Su existencia transcurrió prácticamente por entero en su ciudad natal, de la que no llegó a alejarse más que un centenar de kilómetros cuando residió por unos meses en Arnsdorf como preceptor, actividad a la cual se dedicó para ganarse el sustento luego de la muerte de su padre, en 1746. Tras doctorarse en la Universidad de Königsberg a los treinta y un años, ejerció en ella la docencia y en 1770, después de fracasar dos veces en el intento de obtener una cátedra y de haber rechazado ofrecimientos de otras universidades, fue nombrado por último profesor ordinario de lógica y metafísica.

La vida que llevó ha pasado a la historia como paradigma de existencia metódica y rutinaria. Es conocida su costumbre de dar un paseo vespertino a diario, a la misma hora y con idéntico recorrido, hasta el punto de que llegó a convertirse en una especie de señal horaria para sus conciudadanos; se cuenta que la única excepción se produjo el día en que la lectura de Emilio o De la educación, de Jean-Jacques Rousseau, lo absorbió tanto como para hacerle olvidar su paseo, hecho que suscitó la alarma de sus conocidos.

La filosofía de Kant

En el pensamiento de Kant suele distinguirse un período inicial, denominado precrítico, caracterizado por su apego a la metafísica racionalista de Wolff y su interés por la física de Newton. En 1770, tras la obtención de la cátedra, se abrió un lapso de diez años de silencio durante los que acometió la tarea de construir su nueva filosofía crítica, después de que el contacto con el empirismo escéptico de David Hume le permitiera, según sus propias palabras, «despertar del sueño dogmático».

En 1781 se abrió el segundo período en la obra kantiana, al aparecer finalmente la Crítica de la razón pura, en la que trata de fundamentar el conocimiento humano y fijar asimismo sus límites; el giro copernicano que pretendía imprimir a la filosofía consistía en concebir el conocimiento como trascendental, es decir, estructurado a partir de una serie de principios a priori impuestos por el sujeto que permiten ordenar la experiencia procedente de los sentidos; resultado de la intervención del entendimiento humano son los fenómenos, mientras que la cosa en sí (el nóumeno) es por definición incognoscible.

Pregunta fundamental en su Crítica es la posibilidad de establecer juicios sintéticos (es decir, que añadan información, a diferencia de los analíticos) y a priori (con valor universal, no contingente), cuya posiblidad para las matemáticas y la física alcanzó a demostrar, pero no para la metafísica, pues ésta no aplica las estructuras trascendentales a la experiencia, de modo que sus conclusiones quedan sin fundamento; así, el filósofo puede demostrar a la vez la existencia y la no existencia de Dios, o de la libertad, con razones válidas por igual.

El sistema fue desarrollado por Kant en su Crítica de la razón práctica, donde establece la necesidad de un principio moral a priori, el llamado imperativo categórico, derivado de la razón humana en su vertiente práctica; en la moral, el hombre debe actuar como si fuese libre, aunque no sea posible demostrar teóricamente la existencia de esa libertad. El fundamento último de la moral procede de la tendencia humana hacia ella, y tiene su origen en el carácter a su vez nouménico del hombre.

Kant trató de unificar ambas "Críticas" con una tercera, la Crítica del juicio, que estudia el llamado goce estético y la finalidad en el campo de la naturaleza. Cuando en la posición de fin interviene el hombre, el juicio es estético; cuando el fin está en función de la naturaleza y su orden peculiar, el juicio es teleológico. En ambos casos cabe hablar de una desconocida raíz común, vinculada a la idea de libertad. A pesar de su carácter oscuro y hermético, los textos de Kant operaron una verdadera revolución en la filosofía posterior, cuyos efectos llegan hasta la actualidad.

Fuente: https://www.biografiasyvidas.com


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