viernes, 12 de abril de 2024

Poeta 724: Y nuevamente abril a flor de cielo de Rubén Bonifaz Nuño

RUBÉN BONIFAZ NUÑO

Nació en Córdoba, Veracruz, el 12 de noviembre de 1923 y falleció el 31 de enero de 2013. En 1950, obtuvo el título de Licenciado en Derecho por la Escuela Nacional de Jurisprudencia. Entre 1951 y 1952 fue becario del Centro Mexicano de Escritores. En 1968 obtuvo el grado de Maestro en Letras Clásicas con la tesis «Los cármenes de Cayo Valerio Catulo» y en 1970 el Doctorado en Letras al sustentar la tesis «Virgilio: La Eneida libros I-VI». A lo largo de su estancia en la universidad asumió diversos puestos, en 1954 fue Director General de Publicaciones. En 1960 empezó a enseñar latín en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), llegando en 1964 a formar parte de la Comisión de Planes de estudio del Colegio de Letras Clásicas de la misma facultad; el 19 de agosto de 1962 es elegido miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, tomando posesión de la silla V el 30 de agosto de 1963. Fue Coordinador de Humanidades en 1966. En 1970 asumió el cargo de Director de la Bibliotheca Scriptorvm Græcorvm et Romanorum Mexicana. Fue admitido en el Colegio Nacional en 1972 con el discurso de ingreso «La fundación de la ciudad». Fue ganador del Premio Nacional de Literatura y Lingüística en 1974. Fue nombrado investigador emérito de la UNAM e Investigador Nacional Emérito. A lo largo de su carrera publicó traducciones de las obras de Catulo, Propercio y Lucrecio como De la natura de las cosas; Píndaro; Ovidio: Metamorfosis; Arte de amar y Remedios del amor; Lucano; Virgilio: La Eneida y las Geórgicas; Julio César: guerra gálica; Cicerón: Acerca de los deberes; y otros autores clásicos. Publicó 18 poemarios durante su carrera, entre los cuales destacan Imágenes, 1953; Los demonios y los días, 1956; El manto y la corona, 1958; Fuego de pobres, 1961; Siete espadas, 1966; El ala del tigre, 1969; La flama en el espejo, 1979; As de oros, 1980; y El corazón de la espiral, 1983.

 

Y NUEVAMENTE ABRIL A FLOR DE CIELO

Y nuevamente abril a flor de cielo
abre tus manos tibias, y yo canto
el júbilo entrañable y el espanto
que en mi sangre derramas con tu anhelo.

Amo la gravidez del alma, el vuelo
por la caricia que hasta ti levanto,
y el fuego triste hallado en el quebranto
de la distancia - aborrecible velo - .

Amor: abril, tu cómplice, desvía
la ruta del temor que disminuye
y disfraza de fiesta su agonía.

Eres abril de nuevo, amor, y nada
escapa de tu ser: todo confluye
a cobrar plenitud en tu mirada.

 

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