viernes, 29 de mayo de 2026

Cita CMXLIX: ¿Qué implica para la IA que el papa León XIV se haya manifestado sobre el tema?

En “Magnifica humanitas”, su primera encíclica que se conoció hace unos días, el papa León XIV pidió una regulación de la inteligencia artificial. ¿Es posible llegar a una regulación sólida? Los especialistas Lea Sulmont Haak y Oscar Arakaki opinan al respecto.

“Magnifica humanitas”, la primera encíclica del papa León XIV, es valiente y nos invita al discernimiento. Cuestiona qué le ocurre a la humanidad en un mundo marcado por guerras, polarización, desigualdad y una aceleración tecnológica sin precedentes. Plantea que el desarrollo tecnológico está atravesado por decisiones humanas, intereses económicos, ideologías y relaciones de poder; por lo tanto, la inteligencia artificial (IA) no es neutra.

Quien controla la tecnología puede influir en cómo pensamos, trabajamos y convivimos. Por ello, el debate sobre la regulación de la IA resulta indispensable para cuidar lo humano. Más que un debate legal, requiere un discernimiento real y defender la tecnología como bien común.

El capítulo IV, “Custodiar lo humano en la transformación. Verdad, trabajo, libertad”, anuncia la necesidad de una alianza educativa para la era digital. Durante años discutimos cómo incorporar tecnologías al aula, pero seguimos poco preparados para afrontar un escenario donde “la omnipresencia de los medios digitales genera una cultura de la inmediatez y la sobreestimulación, y alimenta el cansancio, el aburrimiento y la apatía ante el esfuerzo que supone buscar la verdad”.

Me alienta la reivindicación de la escuela como el lugar donde las nuevas generaciones pueden aprender a buscar y amar la verdad, a interrogarse sobre el sentido de la vida y la dignidad de cada persona. En ese sentido, cuando los docentes me preguntan si la IA los va a reemplazar, respondo que es una pregunta tramposa: admite solo dos respuestas y ambas nos llevan a la inacción. La pregunta que nos conduce a la acción es replantear el para qué, el qué y el cómo de la escuela, y esa interrogante reclama un docente mediador, acompañante y formador de criterio.

¿Seremos capaces de educar tanto para el uso como para el no uso de la tecnología? En una cultura obsesionada con la inmediatez, quizás necesitemos aprender –y enseñar– ciertas formas de abstinencia digital para no perder aquello que nos hace profundamente humanos: la reflexión, el cuidado y el encuentro auténtico entre personas.

Fuente: https://elcomercio.pe

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Libro: La pandemia en el Perú. ¿Aprendimos la lección?

 


El autor da cuenta de los entretelones de la pandemia de Covid-19 en Perú mientras era jefe del gabinete de asesores del Ministerio de Salud (Minsa) en 2020. Aborda el ascenso de la primera ola, etapa en la que se debía impedir los contagios y fallecimientos sin que la ciencia tuviese aún soluciones sobre el virus.

El autor da cuenta de los entretelones de la pandemia de Covid-19 en Perú mientras era jefe del gabinete de asesores del Ministerio de Salud (Minsa) en 2020. Aborda el ascenso de la primera ola, etapa en la que se debía impedir los contagios y fallecimientos sin que la ciencia tuviese aún soluciones sobre el virus. Además de brindarnos una crónica detallada de aquellos tiempos desde dentro del Minsa, también busca responder a las interrogantes que surgieron después de la cifra récord de fallecidos que tuvo nuestro país: ¿por qué esta gran proporción de fallecidos?, ¿qué hicimos bien y qué hicimos mal?, ¿es un problema centralmente referido a nuestros sistemas de salud o la estrategia de la cuarentena no fue apropiada?, ¿cuánto pesó la respuesta social de la población a la pandemia?, ¿era posible otro resultado con nuestra sociedad pobre e informal?, ¿no tenemos capacidades de gestión sanitaria ante las epidemias y pandemias? De esta manera, el libro es un testimonio y una evaluación de lo qué pasó, para aprender de la experiencia.

 

JUAN ARROYO LAGUNA

Es doctor en Ciencias Sociales con maestría en Salud Pública y especialización en Gerencia y Alta Administración Pública. Graduado del programa en Alta Administración Pública en el INCAE de Costa Rica, del Senior Management Program del Instituto de Empresa (IE) de Madrid y del Program on Business and Sustainability de la Universidad de Cambridge. Desde 2012, es profesor e investigador de la PUCP, actualmente en la Facultad de Ciencias Sociales y Escuela de Gobierno; además, es miembro del Instituto de Analítica Social e Inteligencia Estratégica Pulso de la misma universidad. Fue asesor y consultor senior en gerencia y

reforma de sistemas de servicios de salud de la Organización Panamericana de la Salud y en los temas de gobernabilidad y desarrollo de la Cooperación Alemana (GIZ). Ocupó los cargos de viceministro de Salud Pública, jefe del despacho de asesores del Minsa en 2020, responsable del diseño del nuevo Midis, secretario general de diferentes ministerios y asesor de la Presidencia del Consejo de Ministros. Es coordinador regional de Lancet Migration Latin America. En abril de 2025, la University Cambridge Press lo calificó como parte de los diez investigadores en ciencia política con más productividad e impacto a nivel global.

 

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Autor: Juan Arroyo Laguna

Editorial: Fondo Editorial PUCP

Tamaño: 14.5 x 20.5 cm.

Páginas: 298

Año: 2025

 

Video 1037: Confucio | Manuel Fraijó | Fundación Juan March

 

 

Manuel Fraijó, catedrático emérito de Filosofía de la Religión e Historia de las Religiones (UNED), aborda la figura de Confucio y por comparación se refiere también a Lao-Tse. Según la clasificación propuesta por el conferenciante, el confucionismo y el taoísmo se tratan de religiones sapienciales y sus principios se expresan como sabidurías o filosofías humanistas que determinan las relaciones y la organización de la vida. El libro que recoge las enseñanzas de Confucio son las Analectas, que consiste en sentencias breves, diálogos y anécdotas, y supone un compendio político, económico y social dirigido a establecer los comportamientos éticos y morales de los funcionarios chinos de su tiempo (siglos VI-V a. C.). 

Fuente: Fundación Juan March

 

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Libro: La Constitución Política del Perú explicada artículo por artículo

 

 

Este libro es un comentario descriptivo de los artículos de la Constitución Política del Perú de 1993. Aquí el lector podrá encontrar, para cada artículo, un comentario sobre el signifi cado de los términos técnicos o de los que pudieren prestarse a interpretaciones diversas. Igualmente, explica las razones por las cuales se dicta cada norma.

Este libro es un comentario descriptivo de los artículos de la Constitución Política del Perú de 1993. Aquí el lector podrá encontrar, para cada artículo, un comentario sobre el signifi cado de los términos técnicos o de los que pudieren prestarse a interpretaciones diversas. Igualmente, explica las razones por las cuales se dicta cada norma.

La Constitución Política del Perú explicada artículo por artículo está escrito para estudiantes de los últimos años de colegio y los primeros de universidad, que lleven cursos en los que se estudie la Constitución. También para sus profesores y para las personas interesadas en comprender los aspectos más globales de nuestras normas constitucionales.


MARCIAL ANTONIO RUBIO CORREA

Es profesor emérito del Departamento de Derecho de la PUCP y trabaja en las áreas de teoría del derecho, derecho constitucional y derecho civil. Es miembro de número de la Academia Peruana de Derecho y de la Academia Peruana de la Lengua. Además, ocupó diversos cargos de gobierno en la PUCP, entre ellos, el de rector.


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Autor: Marcial Antonio Rubio Correa

Editorial: Fondo Editorial PUCP

Tamaño: 14.5 x 20.5 cm.

Páginas: 326

Año: 2026

 

Podcast Locos por los clásicos: Aristóteles. Política 1 - Ser un buen ciudadano

 

 

La política no nació como una pelea de tertulianos ni como una guerra de eslóganes. Para Aristóteles era algo mucho más serio: la pregunta sobre cómo vivimos juntos. Por eso escribió en la Política una de las frases más famosas de la historia: el ser humano es un zoon politikon, un animal social. Es decir, no estamos hechos para vivir aislados, sino en comunidad, con leyes, con educación, con justicia y con una idea compartida del bien común. 

En este “Locos por los clásicos”, con la colaboración de la helenista y profesora de la Universidad Complutense Federica Pezzoli, nos acercamos a una de las grandes obras del pensamiento occidental: la Política de Aristóteles, traducida por ella en Arpa. Y descubrimos que no es un libro viejo sobre ciudades griegas, sino una obra que sigue hablando de nosotros: de nuestras democracias, nuestras crisis, nuestras desigualdades, de nuestros problemas. 

Aristóteles se pregunta qué es una sociedad, quién puede ser ciudadano, por qué caen los regímenes políticos, qué papel tienen las clases medias, por qué importa el respeto a las leyes y por qué ninguna comunidad se sostiene sin educación. Porque para él la política no consiste solo en mandar o ganar elecciones: consiste en formar ciudadanos capaces de vivir bien con los demás. 

Y ahí está la modernidad de Aristóteles. Dos mil trescientos años después seguimos preguntándonos lo mismo: qué tipo de sociedad queremos construir y qué clase de ciudadanos queremos ser.  

Fuente: Locos por los clásicos

 

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Libro: Lima en la pantalla. Sujeto y espacio urbano en el cine peruano del nuevo milenio

 


A partir de las películas seleccionadas, el objetivo del libro es explorar las distintas imágenes de Lima y de los limeños construidas por el lenguaje del cine en el contexto de la incorporación del país al orden del neoliberalismo global.

¿Qué universos simbólicos sobre Lima ha elaborado el cine peruano en las dos primeras décadas del siglo XXI? ¿Cómo se conectan esos imaginarios con la ciudad neoliberal fuera de la pantalla? En diálogo con los cambios en la subjetividad, el tejido social y el espacio urbano de Lima desde la inserción del Perú en el mercado global, este libro estudia las distintas representaciones de la ciudad y sus sujetos en una selección de películas peruanas realizadas entre 2000 y 2020. Desde los estudios culturales, el estudio vincula el análisis fílmico con conceptos y modos de análisis de la geografía humana, el urbanismo, la antropología, la sociología y la crítica cultural. Así, se indaga cómo las películas analizadas reimaginan una ciudad que no aparece como simple escenario o puesta en escena, sino como protagonista que produce subjetividades, vínculos sociales y lugares.

 

CYNTHIA VICH

Es Ph.D. por la Universidad de Stanford y profesora de literatura y cine latinoamericano en la Universidad de Fordham, Nueva York. Es autora del libro Indigenismo de vanguardia en el Perú: un estudio del «Boletín Titikaka» (2000) y de diversos artículos sobre literatura y cine peruanos. Además, ha editado, junto a Sarah Barrow, Peruvian Cinema in the TwentyFirst Century: Dynamic and Unstable Grounds (2020), luego publicado en el Perú como Cine peruano de inicios del siglo XXI: dinamismo e incertidumbre (2021).

 

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Autor: Cynthia Vich

Editorial: Fondo Editorial PUCP

Tamaño: 14.5 x 20.5 cm.

Páginas: 338

Año: 2026

 

jueves, 28 de mayo de 2026

Cita CMXLVIII: Santiago Rivera inventó la tarta de queso vasca, pero prefiere el chocolate

 

 
Tartas de queso vascas enfriándose en bastidores en la pastelería La Viña

 

Era una tarde de tormenta en San Sebastián, el paraíso gastronómico del norte de España, cuando Santiago Rivera salió de su fábrica de tartas de queso y se despidió de sus hijos, que pronto heredarán su imperio de postres.

Comparándose con un rey anciano, regresó con paso lento a La Viña, el restaurante de esa misma calle donde Rivera, de voz suave, es el chef ampliamente reconocido como inventor de la llamada tarta de queso quemada vasca que ha conquistado gran parte del mundo.

“Siempre está así”, dijo Rivera, de 65 años, mientras se abría paso entre una multitud de turistas que protegían sus cremosos trozos de tarta de la lluvia. Dentro, decenas más devoraban porciones en la abarrotada barra de madera. Influentes de Instagram filmaban tartas de queso en estanterías junto a la cocina o en el armario del comedor que la madre de Rivera solía usar para guardar fruta y flores.

Hace casi 40 años, Rivera, quien en ese entonces era un joven barman de cabellos rebeldes, aprovechaba sus días libres para experimentar con recetas, incluida una versión de una tarta de queso al estilo neoyorquino.

En sus pruebas, despojó a la tarta de queso de su corteza inferior para ahorrar tiempo y espacio en una cocina diminuta, y la cocinó a una temperatura más alta para darle una parte superior chamuscada y de color caramelo. Su padre, a pesar de haber perdido la vista, observaba la satisfacción que el postre de su hijo producía en los clientes.

Rivera recordó que su padre le decía: “‘Santi, no dejes nunca de hacer esto’”.

En los años siguientes, un postre que no tenía raíces en el País Vasco septentrional se convirtió en una de las tarjetas de visita culinarias de la región. Empezaron a aparecer tartas de queso similares en los mostradores de toda la ciudad, y los aspirantes a competidores ahora hacen versiones cubiertas con golosinas.

Rivera, con una chaquetilla de chef blanca bordada con su nombre, dijo que su influencia le enorgullecía, pero que también estaba “machacado”. Años de preparar cangrejos, servir cervezas y, sobre todo, servir tartas de queso, le habían causado “mucho desgaste”, dijo.

Afirmó que había llegado el momento de apartarse. El 1 de junio se retirará de sus dos negocios de tartas de queso, el restaurante y la fábrica ―en realidad una gran panadería―, y dejará atrás un reino de colesterol que llega mucho más allá de su ciudad natal.

No es el único especialista en tartas de queso de España con seguidores. En Madrid, la gente lleva años haciendo fila ante las tiendas de Alex Cordobés, donde las tartas con centros rezumantes se empaquetan, y cotizan, como joyas. Las masas obsesionadas con las tartas de queso también hacen fila en las esquinas ante 99 Cheesecake, donde un trozo sin adornos cuesta 99 céntimos.

En mayo, Valencia acogió The Champions Cheesecake Festival, con mascotas ratoniles devoradoras de queso, tartas de queso con temática de dinosaurios y tartas montadas en un palillo. La tarta de queso es un elemento básico en los menús de postres de todo el país y las tiendas llamadas Mr. Cheesecakes, 1989 Cheesecake Room y La Cheesequeria obstruyen las arterias de todo el sur de España al vender decenas de sabores de tarta de queso.

Rivera y sus herederos consideran esas innovaciones como abominaciones.

“Sin toppings”, dijo su hija Sara, de 26 años. Rivera se mostró de acuerdo y añadió que los centros demasiado viscosos, el sabor a pistacho y otros retoques fueron creados únicamente por transgresores de las tartas de queso “para darse importancia”.

Rivera dijo que sus intenciones eran más puras y estaban relacionadas con las ambiciones altruistas que tuvo mientras crecía en las décadas de 1960 y 1970.

“Quería ser misionero”, dijo, recordando sus días en la escuela católica. “Quería ayudar a la gente”.

Acabó formándose como electricista, pero le costó encontrar un trabajo fijo. En 1987, aceptó a regañadientes un trabajo detrás del bar que su familia había abierto en 1959. Con el tiempo, lo vio como una oportunidad para experimentar como chef. Mientras los cuatro primos de Rivera mostraban menos compromiso con el negocio familiar ―“querían comer jamón y beber vino”, dijo―, él hizo su jugada y convirtió a La Viña en una cocina de pruebas. Experimentó con mousse de chocolate, albóndigas y, un fatídico día, tarta de queso.

A la gente le gustó, dijo Rivera, y en 1997, a sugerencia de un chef de un hotel de lujo que estaba de visita, dejó de refrigerar las tartas para darles un centro más blando. Los clientes se fijaron en ellas junto a la máquina de café y empezó a vender más. Los ingresos fueron una buena noticia, dijo, porque poco después de nacer su segundo hijo, en 1999, se separó de su esposa y el negocio se enfrentó al desahucio.

“Necesitaba dinero”, dijo.

Los clientes habituales se permitían un trozo “una vez cada dos meses como mucho”, dijo, pero un cambio en el clima político local lo ayudó.

El terrorismo interno que durante tanto tiempo había asolado el País Vasco español remitió. San Sebastián, con sus bares de pintxos y su espectacular costa, se convirtió en un imán para los amantes de la gastronomía y los cocineros extranjeros. Rivera dijo que la mezcla de turismo, mercadeo e ingredientes universalmente disponibles ―queso crema de supermercado, huevos, azúcar, algo de harina― hizo que la reputación de la tarta de queso traspasara fronteras y culturas.

Ya en 2008, las cartas de los restaurantes de Nueva York incluían un homenaje a la tarta de queso quemada vasca, nombre que Rivera nunca aceptó. “No se quema”, dijo. Sin embargo, las tartas de queso apenas hicieron mella en una tierra donde Junior’s, el peso pesado local de las tartas de queso de Brooklyn, ocupaba un lugar preponderante.

Alrededor de 2012, sin embargo, las pastelerías populares de Turquía empezaron a ofrecer la tarta de queso de San Sebastián, claramente influida por la creación de La Viña. En los años siguientes, empezó a colonizar Londres y Chicago, Malasia y Australia. Para cuando Bon Appétit, la revista gastronómica estadounidense, publicó una receta en 2019, la tarta de queso vasca estaba en todas partes.

Durante la pandemia de coronavirus, nuevas legiones de cocineros caseros dieron rienda suelta a su creatividad con la receta de Rivera, que él nunca mantuvo en secreto; durante mucho tiempo hizo demostraciones de ella en un DVD que aún reparte en su restaurante. “Hoy nos acercamos al Auge de la Tarta de Queso”, escribió en 2021 el servicio de reservas y guía de restaurantes Resy. Ese fue el año en que The New York Times predijo que la tarta de queso vasca quemada sería el “sabor del año”. Mientras tanto, Instagram devoró la tarta. En 2023, el Times de Londres lo llamó “el postre que rompió internet”.

“Pensé que dejaría de estar de moda”, dijo Amaia Ormazábal, de 34 años, quien pasó por La Viña a comprar un par de tartas de queso enteras de 55 euros (unos 64 dólares) para una comida con amigos. Mostró fotos de su boda, con 20 tartas de queso “auténticas” de La Viña, y dijo que iba a abrir su propio restaurante en Madrid, donde, según ella, la demanda de tartas de queso vascas seguía siendo altísima. “Voy a tenerlo en el menú”, dijo.

Todo esto solo aumentó la fama de La Viña y las finanzas de Rivera. Vendió suficientes porciones de tarta como para comprarle el bar directamente a su casero. Incluso su exesposa venía de vez en cuando por un trozo, dijo. Para satisfacer la creciente demanda, creó una panadería independiente que se anunciaba como “La original” —un claro desplante a la competencia, a la que Rivera acusaba de apropiarse de la imagen de su restaurante— y dotó a La Viña de capacidad para producir hasta 500 tartas de queso al día.

Durante todo ese tiempo, el apetito mundial por las tartas de queso parecía insaciable.

“Ayer me llamaron de Egipto”, dijo Sara, quien estudia Finanzas y Administración. Les dijo que volvieran a llamar cuando el bar estuviera menos concurrido, afirmó.

Rivera dijo que se sentía halagado por los inversores que querían licenciar el nombre de la familia o crear franquicias, pero que había transmitido a la siguiente generación cualquier preocupación por mantener el control de calidad o perder el prestigio ganado con tanto esfuerzo a cambio de más ganancias.

“Se perdería la magia”, dijo Rivera.

Su próxima jubilación es quizá la mayor amenaza para dicha alquimia. Durante años, su propia familia dudó que se retirara. Su hijo, Ismael, de 31 años, que ha pasado de la cocina a la barra, dijo que su padre pasaba a menudo por allí durante las noches ajetreadas. “Se quita las cosas, se pone el delantal y dice: ‘¡Venga!’”.

Para la jubilación de Rivera, Ismael dijo que planeaba encargar una pequeña estatua de su padre con una tarta de queso para exponerla en el bar. Habría una pequeña fiesta con familiares, amigos, una banda local y, por supuesto, una tarta.

Pero no tarta de queso, dijo Rivera, que no le entusiasmaba.

“No sé”, dijo. “A mí me gusta mucho la de chocolate”.

Fuente: https://www.nytimes.com

Por: Carlos Barragán colaboró con reportería desde San Sebastián. Jason Horowitz es el jefe de la oficina de Madrid del Times, y cubre España, Portugal y la forma de vivir de la gente en toda Europa.

 

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