Christina Koch, la primera mujer en viajar a la Luna, ha sido reconocida con el Premio Princesa de Asturias
de la Concordia 2026. Así lo ha anunciado este miércoles el jurado del
galardón, que reconoce a la astronauta estadounidense por su carrera
científica y en la exploración espacial. Koch, una de las cuatro
tripulantes de la misión espacial Artemis 2,
lanzada en abril pasado, tiene el mayor récord femenino de permanencia
continua en el espacio. “Su esfuerzo de superación personal ha
contribuido a ascender las fronteras de la humanidad”, ha subrayado el
jurado.
Artemis 2 supuso el regreso de la humanidad a la
Luna desde 1972 y, al mismo tiempo, envió un mensaje de esperanza en
tiempos convulsos. El 6 de abril de 2026, la misión cruzó la cara oculta
de la Luna. Durante 41 minutos, el silencio de la radio fue absoluto.
Después sonó la voz de Christina Koch: “Houston, es maravilloso volver a
escuchar a la Tierra”. No era el comunicado técnico que cabría esperar.
Era algo más valioso.
Koch, junto a sus compañeros Reid Wiseman, Victor Glover y
Jeremy Hansen, fue testigo de algo que el resto de la humanidad jamás
había presenciado. Y en el camino de regreso, tras llegar más lejos que
nadie, uno de los mensajes de la expedición fue que, vista a 400.000
kilómetros de distancia, la Tierra es un lugar único y pequeño, y que
quienes lo habitamos somos también una tripulación. Sin fronteras, sin
barreras, iguales.
“Lo que me impactó no fue solo la
belleza de la Tierra, sino la cantidad de oscuridad a su alrededor, y
eso la hacía aún más especial”, contó Koch en una publicación de la
NASA. “Enfatizó lo iguales que somos, cómo la misma cosa mantiene viva a
cada persona en el planeta. Evolucionamos en el mismo planeta y tenemos
cosas compartidas sobre cómo amamos y vivimos que son simplemente
universales”, agregó la astronauta.
El presidente del
jurado de los Princesa de Asturias ha destacado que la contribución de
Koch está sustentada en “un amplio trabajo colectivo cuya ejemplaridad
se proyecta a todos a través del mensaje de la misión espacial Artemis
2: Tierra, sois un equipo”, las mismas palabras que dieron la vuelta al
mundo y que utilizó la astronauta después de volver del espacio.
Koch fue la cara más visible de una misión
en la que también participaron el primer astronauta negro (Glover) y el
primer canadiense (Hansen), lo que simbolizó un cambio en la
exploración espacial hacia misiones más inclusivas y representativas en
el futuro. La expedición, en la que la cooperación internacional fue
crucial, fue lanzada hace dos meses, en plena escalada bélica en Oriente
Próximo y en un mundo sumido en la incertidumbre, las divisiones
políticas y los arrebatos de Donald Trump. El viaje de los astronautas,
seguido por millones de personas, ofrecía una pausa en medio del
malestar global. En ese contexto, Koch, de 47 años, describió entonces a
la Luna como “un testigo silencioso de la historia humana”, un símbolo
compartido por todas las culturas y generaciones.
Ingeniera eléctrica y física de formación, Christina Koch, con un doctorado honoris causa
por la Universidad Estatal de Carolina del Norte, empezó su carrera en
el Centro de Vuelos Espaciales Goddard, donde trabajó en el desarrollo
de instrumentos para misiones científicas de alto nivel. Cuenta que,
cuando era pequeña en su pueblo de Míchigan, les decía a sus profesoras que quería ser astronauta:
“Nadie me dijo que era algo inalcanzable. Y sea por ese apoyo o por mi
propia cabezonería, me lancé de lleno a cumplir mi sueño”, comentaba en
una entrevista en 2023.
Más tarde continuó su labor en el
Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins,
contribuyendo a proyectos como Juno y las sondas Van Allen,
consolidándose como una especialista en instrumentación para la ciencia
espacial. Su impresionante currículum se mezcla con un talento nato
para educar. Los vídeos en su cuenta de Instagram acumulan miles de
vistas. En entrevista con este diario,
la astronauta señalaba lo importante que es compartir los hitos de la
exploración del espacio con la divulgación científica: “Al principio
rehuía la idea de hablar de un récord, pero personas con las que abordé
esto me enseñaron que los hitos le importan a la gente, y que
compartirlos ayuda a educar sobre dónde estamos, sobre la exploración
humana. Sirven de inspiración a gente que puede tener que enfrentarse a
sus propios desafíos”, decía. En la actualidad, las mujeres ocupan
apenas el 22% de los empleos de las disciplinas científicas y tecnológicas en los países del G20, según la ONU.
Antes
de convertirse en astronauta, Koch acumuló años de experiencia en
misiones científicas en algunos de los lugares más inhóspitos del
planeta, como Groenlandia, Alaska y la Antártida, donde llegó a pasar un
invierno polar completo. En 2013, inició su carrera en la NASA y desde
entonces su carrera no dejó de crecer. Entre 2019 y 2020 estuvo 328 días
consecutivos en la Estación Espacial Internacional y estableció el
récord mundial de estancia continua de una mujer en órbita. Durante esta
estancia también protagonizó junto a Jessica Meir la primera caminata espacial femenina, una operación de siete horas para reemplazar una unidad de energía averiada.
La
astronauta estadounidense no es la primera mujer en el espacio, aunque
sí es la primera en llegar tan lejos. Sigue las huellas de Valentina Tereshkova, la primera en completar un viaje espacial en 1963, Svetlana Savitskaya, Sally Ride, Peggy Whitson,
Liu Yang y una larga lista que impulsaron la carrera de las mujeres en
el espacio y en la ciencia para que las nuevas generaciones lleguen más
lejos. Habrá que esperar a nuevos capítulos del programa Artemis para
ver a una mujer pisar la Luna por primera vez. Por lo pronto, la próxima
misión, el año que viene, estará integrada por cuatro hombres, según se anunció la semana pasada.
La
entrega del premio, dotado con 50.000 euros y una escultura de Joan
Miró, se celebrará el próximo octubre en una ceremonia presidida por los
reyes de España, la princesa de Asturias y la infanta Sofía.
Fuente: https://elpais.com
Por: Almudena Barragán
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