lunes, 8 de noviembre de 2021

Poeta 602: Halloween de John Burnside

JOHN BURNSIDE

(Dumferline, Escocia, 1955), poeta y novelista, cursó estudios de literatura inglesa y de lenguas europeas en el Cambridge College of Arts and Technology, y trabajó un tiempo como programador informático. Ha sido escritor residente en la Universidad de Dundee, y en la actualidad imparte clases en la St. Andrews de escritura creativa. Su primer libro de poemas, The Hoop, vio la luz en 1988. Desde entonces ha publicado once poemarios entre los que destacan Common Knowledge (1991), Feast Days (1992), The Myth of the Twin (1994), The Asylum Dance (2000) —con el que obtuvo el Premio Whitbread Poetry—, The Light Trap (2001), Gift Songs (2007), The Hunt in the Forest (2009) y Black Cat Bone (2011), además de un volumen de Selected Poems (2006). Recientemente, la editorial Pre-Textos ha publicado Conjeturas y esperanza (Antología poética 1988-2008), al cuidado del poeta y traductor Jordi Doce. Burnside es también autor de seis novelas (A Summer of)) Drowning, de 2011, es la más reciente), del libro de relatos Burning Elvis (2000) y de dos libros de memorias, A Lie About My Father (2006) y Waking Up in Toytown (2010). Actualmente reside en Fife, Escocia, dedicado profesionalmente a la literatura.


HALLOWEEN

He arrancado la corteza del árbol
para oler su fantasma,
y caminado hasta las lindes de hielo y hueso
donde el condado se vuelve hacia sí mismo
en ráfagas de nieve.
He aprendido a observar los inviernos:
las manzanas que caen durante días
en patios descuidados,
los diseños de helecho con que el agua y el hielo
me sellan con los muertos
en cuartos neblinosos
al tiempo que defino mi lugar:
lechuzas de granero que cazan en pareja a lo largo del seto,
el olor de la escarcha en la colada, el olor de las hojas
y la blancura del moho propagándose
en la hoja escamosa, como los hilos esquivos e incipientes
de las almas informes.
El pueblo queda a un lado, sobre un estanque de campánulas,
y más allá no hay nada,
o sólo otras versiones de mí mismo,
familiares y extrañas, y envueltas en su tiempo
igual que yo lo estoy, de pie bajo la luna
o inclinándome ante un manojo de ramas y  paja
para insuflar una pequeña vida al fuego.


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