lunes, 15 de diciembre de 2025

Poeta 814: Poema de Navidad de Vinicius de Moraes

VINICIUS DE MORAES

Marcus Vinícius da Cruz de Melo Moraes (Río de Janeiro, 19 de octubre de 1913 - Río de Janeiro, 9 de julio de 1980)​ fue un músico, diplomático y poeta brasileño. Se destacó especialmente en la música popular brasileña contemporánea, sobre todo como uno de los autores pilares en la Bossa nova.​ Como poeta escribió la letra de un gran número de canciones que se han convertido en clásicas, y como intérprete participó en muchos discos.

La primera Bossa Nova que compuso fue "Loura ou Morena", a los 14 años. A principios de la década de los sesenta, abandonó una incipiente carrera diplomática para dedicarse de lleno a la música y a las actuaciones.​ Su forma de presentarse en el escenario era peculiar: una mesa, un vaso, una botella de whisky y un cubo con hielo.​ Desde su mesa cantaba, recitaba, charlaba y, en definitiva, establecía una comunicación total con su público.​

Vinicius de Morães supo conjugar de manera pionera la música brasileña con el jazz. Entre sus letras de obras más conocidas cabe citar "Garota de Ipanema" (La chica de Ipanema), "La samba de una nota", "Tarde em Itapoã", "Carta ao Tom 74" y "Chega de Saudade".​ Cantantes como Frank Sinatra y Pierre Barouh interpretaron sus composiciones,​ lo cual, junto a su destacada trayectoria artística, finalmente llevó a que el nombre de Vinícius de Moraes goce de un gran prestigio internacional en vida, el cual se ha mantenido en la actualidad, y lo ha convertido en un símbolo imperecedero de la música y la poesía brasileña.

 

POEMA DE NAVIDAD

Para eso fuimos hechos
Para recordar y ser recordados
Para llorar y hacer llorar
Para enterrar a nuestros muertos
Por eso tenemos brazos largos para los adioses
Manos para tomar lo que fue dado
Dedos para cavar la tierra.
Así será nuestra vida:
Una tarde siempre por olvidar
Una estrella apagándose en la sombra
Un camino entre dos sepulcros –
Por eso necesitamos velar
Hablar bajo, pisar suave, ver
A la noche dormir en silencio.
No hay mucho que decir:
Una canción sobre una cuna
Un verso, tal vez, de amor
Una oración por quien se va
Pero que esa hora no olvide
Y por ella nuestros corazones
Se dejen, graves y simples.
Pues para eso fuimos hechos
Para confiar en el milagro
Para participar de la poesía
Para ver el rostro de la muerte –
De repente nunca más esperaremos
Hoy la noche es joven; de la muerte, apenas
Nacemos, inmensamente.


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