sábado, 4 de mayo de 2019

Letra 334: Sinfonía N° 3 en Mi b Mayor (Heroica) Op. 5 de Ludwig Van Beethoven

LUDWIG VAN BEETHOVEN

(Bonn, Arzobispado de Colonia, 16 de diciembre de 1770​-Viena, 26 de marzo de 1827) fue un compositor, director de orquesta y pianista alemán. Su legado musical abarca, cronológicamente, desde el Clasicismo hasta los inicios del Romanticismo. Es considerado uno de los compositores más importantes de la historia de la música y su legado ha influido de forma decisiva en la evolución posterior de este arte. 

SINFONÍA N° 3 EN MI B MAYOR (HEROICA) OP. 5

Podría pensarse que una de las novedades que añade Beethoven a su obra es la presentación de un nuevo tema en la sección de desarrollo, aunque en realidad podemos encontrar en la Sinfonía Núm. 33 de Mozart un procedimiento similar. Pero es en realidad el impacto emocional de los dos fuertes y gallardos acordes que dan inicio a la obra lo que nos hace pensar que el clasicismo está por tocar a su fin y que el pensamiento de Beethoven apuntaba claramente ya a un nuevo estilo expresivo. Por su parte, la serie de variaciones del último movimiento son igualmente impresionantes, pero por el camino de la frescura sin dejar atrás la fuerza de su discurso. La extraordinaria estructura concebida por Beethoven en este caso surgió a partir de un tema que el ya había utilizado en su ballet Las criaturas de Prometeo

Aunque en muchos casos de la historia de la música los sobrenombres de algunas partituras no hayan sido designados por sus mismos autores, el nombre de Heroica es totalmente del puño y letra de Beethoven: “Sinfonía eroica, composta per festeggiare il sovvenire di un grand’uomo” (Sinfonía Heroica, compuesta para celebrar la memoria de un gran hombre). Aquella “memoria” a ensalzar con los sonidos beethovenianos más exquisitos correspondía a la de Napoleón Bonaparte, gesto que no parecía ridículo y mucho menos nimio al venir del pensamiento de todo un revolucionario como lo fue este músico.

Según consta en una copia de la primera página del manuscrito, y con una buena carga de anécdotas añadidas, Beethoven dedicó explícitamente la Sinfonía a aquel “prócer”, cuyo ejemplo maravillaba al músico en más de un sentido, aunque el título nos habla de honrar “la memoria” de alguien …¡mientras Napoleón seguía vivo! Bien conocida es la historia de que, al enterarse Beethoven que el Primer Cónsul Bonaparte aceptó el título de Emperador, aquel seguidos tan fiel vio caer inmediatamente a su héroe del pedestal en que lo había situado, pues comprendió que Napoleón había reaccionado a la sed del poder como cualquier otro ser mortal débil en sus principios fundamentales. 

Por supuesto, Beethoven montó en cólera, tachó la casi servil dedicatoria y retiró la primera página de la partitura. Como podrá entenderse, lo que nunca sufrió modificación alguna fue el contenido estrictamente musical, al alcanzar ahora (sin la atadura de un personaje o una mera dedicatoria) el carácter de un himno a la grandeza humana. Desde que fue escuchada por primera vez la Sinfonía Heroica infinidad de personajes han querido colgarle milagritos, al insistir en los nexos programáticos que existían en la música con respecto a Napoleón (la Marcha fúnebre o el bucólico trío de cornos del tercer tiempo).

Aunque todas aquellas historias engarzadas a una pieza musical de impresionante factura y de enorme sinceridad en su expresión únicamente pueden distraer la atención del público que debe disfrutar de la Heroica como una Sinfonía que define, en muchos sentidos, la madurez que su poseyó en ese momento. Esta no es una obra que trate de una batalla específica, de un funeral o de algún triunfo sobre ejércitos enemigos. Es un documento sonoro de gran inspiración, dedicado a la nobleza del género humano.





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