En mayo de 1842, Edgar Allan Poe publicó uno de sus relatos más aclamados, una fábula moral sobre la inevitabilidad del destino y la perversidad humana. A través de la figura del Príncipe Próspero y su abadía fortificada, nos adentramos en una atmósfera asfixiante donde ni siquiera los muros más altos pueden contener a la Muerte Roja. Acomódense pues amigos en su cubil favorito, apaguen las luces, enciendan una vela, y prepárense para sumergirse en el horror escarlata.
Fuente: Noviembre Nocturno
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