Este libro analiza e interroga las múltiples dimensiones de la relación del artista Paul Gauguin con el Perú, un país al que nunca regresó, pero que siempre lo habitó.
Paul Gauguin (1848-1903) es uno de los mayores exponentes del posimpresionismo francés, que pasó sus primeros años de vida en Lima debido a circunstancias familiares y políticas. A lo largo de su trayectoria artística, siempre guiada por la atracción hacia culturas lejanas de París y de Occidente, el Perú nunca dejó de ocupar un lugar muy particular, no solamente en su producción, sino sobre todo en su construcción identitaria como artista. Esta se expresó a través de realidades y fantasías, desde su ascendencia noble aragonesa hasta sus autoproclamadas raíces «indias». Este libro analiza e interroga las múltiples dimensiones, a veces ambiguas, de esta relación con un país al que nunca regresó, pero que siempre lo habitó.
PAUL GAUGUIN
Fue el típico pintor post-impresionista:
- Asentó las bases del arte moderno.
- Nunca fue apreciado en vida.
- Una vez muerto fue considerado un clásico intocable.
- Sus pinturas son hoy las más caras de la historia.
Así es… Como sus colegas Van Gogh y Cezanne, el gran Gauguin creó un nuevo lenguaje que después adoptarían los jóvenes (y mejores vendedores) vanguardistas: un novedoso y expresivo uso del color, el gusto por la simplicidad del primitivismo, la audaz experimentación en todos los ámbitos y técnicas, la bohemia y la intención de alejarse de lo establecido, lo que se podría calificar de pura subversión.
La vida de Gauguin fue fiel a su leyenda. De París a Lima en su niñez, ahí empieza el primero de sus muchos viajes. Una vez retornado a Francia, ingresa en la marina con 17 años donde da la vuelta al mundo. Después, otra vez en París, se hace agente de bolsa obteniendo buenos ingresos que le permiten iniciar una colección de pinturas y posteriormente empezar a pintar él mismo.
Ahí es cuando decide dedicarse exclusivamente al arte, sacrificando su estabilidad económica e incluso familiar. Se traslada a la Bretaña francesa, donde su pintura cambia radicalmente, del impresionismo a «esa otra cosa» de camino entre simbolismo y lo desconocido.
Ahí empieza a separar la imagen pictórica en zonas de color fuertemente contrastadas y a menudo delineadas con negro, llegando a recordar a las vidrieras (cloisonismo) y se volcó en el sintetismo.
Se va después a Panamá, trabajando en el Canal y después a Martinica, lugar en el que redescubre la belleza de lo primitivo.
De regreso a Francia, pasa una breve (y tormentosa) temporada con Van Gogh en Arles, y finalmente se va a Tahití, donde vive ya como un nativo. Regresa ocasionalmente a París, pero el reconocimiento a su talento no llega, salvo en los círculos más vanguardistas, así que decide volver a su verdadero hogar, la Polinesia, donde fallece enfermo de sífilis, alcoholizado y cansado de luchar. Una botella de láudano al lado de su cadáver hacen pensar que murió de sobredosis.
Poco después de su muerte, su figura sería reivindicada por los dos grandes artistas modernos: Matisse, que quedó embrujado por su uso libre y expresivo del color, y Picasso, que se «enamoró» de la vida y obra del artista y copió su primitivismo para «Las señoritas de Avignon». Las demás vanguardias, con el expresionismo a la cabeza, lo consideraron casi un gurú.
Además de en lo formal, Gauguin buscó siempre una pureza emocional en sus temas, predicando la armonía entre hombre y naturaleza. También le fascinó la intrusión de lo sobrenatural a la vida diaria, el folklore y el arte popular (tanto Bretón como polinesio), la religión desde un punto de vista místico y la búsqueda del paraíso, que quizás nunca encontró.
A día de hoy, sus pinturas son las más caras de la historia. Y pensar que llegó a pasar hambre…
Fuente: https://historia-arte.com
CÉCILE MICHAUD
Es doctora en Historia del Arte
(Estrasburgo, 2003). Es profesora principal y directora de la Maestría
en Historia del Arte y Curaduría de la Pontificia Universidad Católica
del Perú. Desde hace 25 años, entre Europa y Perú, sus investigaciones
la han llevado a estudiar la pintura del siglo XVII en Francia, Alemania
e Italia, la cultura visual del virreinato del Perú, y más
recientemente el arte popular andino, así como las prácticas artísticas
tradicionales vigentes en la Amazonía contemporánea. Además de numerosos
artículos en revistas y catálogos de exposición, ha publicado como
autora y editora: Johann Heinrich Schönfeld. Un peintre allemand du XVII
siècle en Italie (tesis doctoral, 2006); De Amberes al Cusco: El
grabado europeo como fuente del arte virreinal (ed., 2009); Escritura e
imagen en Hispanoamérica. De la crónica ilustrada al cómic (ed., 2015);
El arte antes de la historia. Para una historia del arte andino antiguo
(ed. con Marco Curatola, Joanne Pillsbury y Lisa Trever, 2020);
Historias locales, visuales y materiales de la América colonial (número
especial de la revista Histórica, ed. con Fernando Loffredo, 2026).
MÁS INFORMACIÓN
- Libro: El Perú en la prensa china del siglo XIX. Noticias y cartas inéditas
- Libro: Huacas de Lima. 23 voces sobre la ciudad y su pasado milenario
- Libro: De Bustamante a Odría. El fracaso del Frente Democrático Nacional, 1945-1950
Autor: Cécile Michaud
Tamaño: 12.5 x 19.5 cm.
Páginas: 88
Año: 2026
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