JOSÉ DE LA TORRE UGARTE
José Bernardo Alzedo (o Alcedo) Retuerto nació en Lima un 19 de agosto de 1788. Sus padres fueron José Isidoro Alzedo (o Alcedo) y Rosa Retuerto, dejando de lado a la mencionada Rosa Larraín cuyo nombre aparece en el libro Filosofía elemental de la música en la edición de 1869, en la biografía introductoria escrita por el Coronel Zegarra (Izquierdo, 2024, p. 2).
De origen mulato o “pardo”, calificativo que agrupaba a aquellas personas de ascendencia negra que ejercían alguna profesión u oficio, se formó musicalmente y desde muy niño en el convento de los agustinos bajo la tutela de fray Cipriano Aguilar. Posteriormente, se mudó al convento de los dominicos en la academia musical dirigida por fray Pascual Nieves, quien lo introdujo en la obra de compositores clásicos como Mozart o Haydn. Estos primeros años de su vida los dedicó a la labor religiosa en el convento donde llegó a dirigir el coro, componer sus primeras piezas musicales e, incluso, pudo vestir el hábito de hermano terciario. La llegada de la corriente independentista al Perú lo orilló cambiar de aires tanto profesional como musicalmente (Rondón e Izquierdo, 2009, p. 3). Es en este contexto, arropado en aires patrióticos, de himnos y de canciones de libertad, compuso, junto a José de la Torre Ugarte, la canción La Chicha y también, aquella con la que ganó aquel concurso convocado por José de San Martín en 1821, la llamada Canción Nacional. Estos reconocimientos le valieron para decidir enrolarse como músico en la milicia, integrando el Batallón N° 4 Chile entre 1822 a 1826, donde llegó a ser músico mayor y subteniente. Dicha decisión le facilitó llegar al país del sur, donde desarrolló la mayor parte de su carrera profesional, logrando asentarse y conformar cierto prestigio como músico catredalicio, director de coro y compositor. Después de fallidos intentos de establecerse en Perú, finalmente lo logró en 1864, en donde trabajó con Claudio Rebagliati los arreglos del Himno Nacional y publicó su obra Filosofía elemental de la música (1869, con prólogo biográfico de Coronel Zegarra). Posteriormente, falleció en Lima un 28 de diciembre de 1878.
Como compositor logró bastante renombre, no solo por ser el autor de la música del Himno Nacional del Perú, sino también por su amplio aporte tanto en obras litúrgicas como en canciones patrióticas. Como obras litúrgicas destacó el Miserere mei Deus (en: Christus factus y Miserere), el Trisagio solemne a la Santísima Trinidad, la Misa en Re Mayor o el Domine ad adjuvandum. Aún así, su obra resulta bastante extensa, como lo menciona Izquierdo (2024, p. 55): “8 misas, dos Domine ad Adjuvandum, 7 villancicos, 5 himnos, 1 Cántico de Moisés, 3 Letanías, entre otras varias composiciones (Miserere, Pasión, Sanctus, Credo, Te Deum)”. Por otro lado, sus composiciones patrióticas incluyen piezas com el Himno a grande orquesta, el Himno encomiástico, la antes mencionada canción La Chicha, La Cora, La despedida de las chilenas al ejército de San Martín, el Himno guerrero en la vuelta de los españoles a las Yslas de Chincha o el Motete para la recepción del presidente de la República. Todas estas obras pueden ser encontradas en el repositorio digital de la Biblioteca Nacional del Perú junto con varias copias y ediciones del Himno Nacional del Perú.
La obra compositiva de Alzedo es amplia y enriquecedora, además de significativa como uno de los elementos componentes y fundacionales de la idea de nación peruana, adjetivos que recaen en el Himno Nacional. No obstante, el legado del músico es recordado en la actual Universidad Nacional de Música. Conocido es que Alzedo intentó asentarse en Lima en tres ocasiones luego de migrar a Chile, siendo solo la última de estas la que tuvo más éxito. En la carta en la que solicita un aumento de su pensión, redactada en 1874, la cual también adjuntamos más adelante, se menciona que una de las razones por las que retorna al Perú es la de ponerlo “al frente del Conservatorio de Música”. Ello forma parte de uno de los deseos de Alzedo: la creación y funcionamiento de un conservatorio en el Perú, ya que, inlcuso, presentó un proyecto ante el Congreso para tal fin. Pero, ¿qué es un conservatorio y cuál es su importancia? En palabras simples, un conservatorio es una institución abocada a la formación integral y profesional de la música, usualmente están orientados a la música “clásica” o “académica” y son reconocidos por ofrecer una intensa instrucción en materias de interpretación, teoría musical, armonía, contrapunto, entre otras disciplinas musicales. Se comprende, entonces, el afán de Alzedo de promover la formación de músicos profesionales en el Perú , algo que ya existía en Europa o en algunos países vecinos. Sin embargo, al fallecer en 1878, Alzedo no pudo ver realizado su deseo, ya que la primera Academia Nacional de Música fue creada en 1908, la cual obtuvo el título de Conservatorio en 1946 y que actualmente tiene el nombre de Universidad Nacional de Música desde 2017.
Fuente: https://fuenteshistoricasdelperu.com
JOSÉ DE LA TORRE UGARTE
Nació en Ica el 19 de marzo de 1786. Hijo de José Estanislao de la Torre
Ugarte, español llegado al Perú unos años atrás y establecido en Ica,
donde conoció a Mercedes Alarcón, madre de José. Ingresó como alumno interno a la Universidad de San Marcos, donde entre 1809 y 1812 tuvo a su cargo la cátedra de Artes.
No obstante haber recibido autorización para efectuar sus prácticas
forenses para optar su título como abogado, se ve impedido de hacerlo
por diversas circunstancias. Ejercía las funciones de juez de Chancay
cuando la expedición libertadora
estableció su cuartel general en Huaura, incorporándose a las filas
patriotas. Su vena poética, inflamada de patriotismo, lo llevó a
componer los versos del himno patrio apenas suscrita el acta de Huaura.
En 1821 se desempeñó como oficial mayor del ministerio de Guerra y
también como secretario adjunto de San Martín durante el protectorado.
Durante el gobierno de Riva Agüero (1823), Torre Ugarte viajó a la ciudad de Trujillo y fue secretario del Senado. La lucha desatada entre los bandos republicanos por la ambición del poder lo colocó en una situación difícil y fue condenado a muerte. El coronel Antonio Gutiérrez de la Fuente, comisionado para llevar a cabo la sentencia le perdonó la vida. Decidió entonces limitarse a sus tareas profesionales y desde Trujillo solicitó autorización a la Universidad de San Marcos para rendir su examen de abogado que había quedado pendiente unos años antes. Lograda la autorización, rindió su examen ante la corte superior de la capital liberteña el 14 de mayo de 1825. Pudo desempeñarse entonces como auditor de guerra (1827-1829) y, por nombramiento de Gamarra, como vocal de la corte superior de La Libertad (1830). Electo diputado, no pudo asumir el cargo debido a su prematura muerte, ocurrida el 1 de setiembre de 1831. Además de la letra del Himno Nacional, se le debe la autoría de una canción patriótica, La chicha, también con Bernardo Alcedo. Se casó en primeras nupcias con Manuela Valdivieso y Riso (1812), con quien tuvo tres hijos; luego, en 1826, se une a Juana Manrique de Lara. Sus restos se hallan en el Panteón de los Próceres, santuario ubicado en la antigua capilla del convictorio de San Carlos, junto a la vieja casona de San Marcos, en el parque Universitario.
Fuente: https://historiaperuana.pe
HIMNO NACIONAL DEL PERÚ
Somos libres, seamos
Seámoslo siempre
Y antes niegue sus luces, sus luces, sus luces del Sol
Que faltemos al voto solemne
Que la Patria al Eterno elevó
Que faltemos al voto solemne
Que la Patria al Eterno elevó
Que faltemos al voto solemne
Que la Patria al Eterno elevó
Ya el estruendo de broncas cadenas
Que escuchamos tres siglos de horror
De los libres al grito sagrado
Que oye atónito, que oye atónito, que oye atónito el mundo, cesó
Por doquier, San Martín inflamado
Libertad, libertad, pronunció
Y meciendo su base, los Andes
La enunciaron, la enunciaron, la enunciaron también a una voz
La enunciaron también a una voz
También a una voz
Somos libres, seamos
Seámoslo siempre
Y antes niegue sus luces, sus luces, sus luces del Sol
Que faltemos al voto solemne
Que la Patria al Eterno elevó
Que faltemos al voto solemne
Que la Patria al Eterno elevó
Que faltemos al voto solemne
Que la Patria al Eterno elevó
En su cima, los Andes sostengan
La bandera o pendón bicolor
Que a los siglos anuncie el esfuerzo
Que ser libres, que ser libres
Que ser libres por siempre nos dio
A su sombra vivamos tranquilos
Y al nacer por sus cumbres el Sol
Renovemos el gran juramento
Que rendimos, que rendimos
Que rendimos al Dios de Jacob
Que rendimos al Dios de Jacob
Al Dios de Jacob
Somos libres, seamos
Seámoslo siempre
Y antes niegue sus luces, sus luces, sus luces del Sol
Que faltemos al voto solemne
Que la Patria al Eterno elevó
Que faltemos al voto solemne
Que la Patria al Eterno elevó
Que faltemos al voto solemne
Que la Patria al Eterno elevó
MÁS INFORMACIÓN
- Poeta 842: El bosque de los huesos de Luis Hernández
- Poeta 841: Alturas de Macchu Picchu de Pablo Neruda
- Poeta 840: No eres tú, soy yo de Romina Silman
No hay comentarios.:
Publicar un comentario