jueves, 30 de julio de 2026

Libro: La revolución de Arequipa de 1950. La verdadera historia

 

 

Siempre quise escribir estos sucesos en los cuales participe activamente, basándome en las notas que redacté después de esos días y en los testimonios de los participantes. Por años hubo un vacío dificil de llenar, referido a la conducta del Comandante General de la 3ra. División Ligera, así como de los comandos de las unidades de tropa que participaron. Fue posible terminar de escribir este libro cuando en el Archivo Histórico Militar del Perú tuve accesos al Informe de la develación del Movimiento Revolucionario de Arequipa en los días 13,14,15 y 16 de junio de 1950, documento que contiene todos los informes formulados por los jefes de las unidades de tropa que actuaron en esos luctuosos sucesos. Así se unieron las versiones de los bandos enfrentrados.

Napoleón Sosa Goméz-Sánchez


AREQUIPA: LA REVOLUCIÓN DEL 50
EN EL RECUERDO DEL CORONEL SOSA

En un libro de su autoría, el militar Napoleón Sosa narra los hechos del levantamiento de Arequipa de hace 72 años, dónde el participó con las fuerzas del orden. Fueron días dolorosos para la ciudad.

Luego de 72 años, el coronel del Ejército (r) Napoleón Sosa Gómez Sánchez, recuerda los sucesos de la revolución de 1950 en Arequipa, donde participó como parte de las fuerzas del orden. Sentado en su sala y ya con 96 años vividos, rememora pasajes que plasmó en el libro “La revolución de Arequipa de 1950, la verdadera historia”.

La revolución fue un alzamiento de los pobladores de Arequipa, que inició en las aulas del emblemático colegio Independencia Americana con una huelga de alumnos contra la administración del centro educativo.

Pero ante la represión ordenada por el entonces prefecto coronel EP Daniel Meza Cuadra, escaló en la sociedad hasta convertirse en un levantamiento contra la Junta Militar de Manuel Odría. Entre el 12 al 15 de junio se produjeron enfrentamientos entre pueblo y Ejército, que según Napoleón Sosa, dejó un saldo fatal de 20 civiles y 13 militares.

En ese entonces, Napoleón Sosa era teniente del Ejército a cargo del batallón de Infantería número 13, apostado en el cuartel Salaverry. En su texto recuerda que recibió la orden para dirigirse al colegio Independencia y recuperar el local, tomado por los alfeñiques. Sosa cuestiona el poco tino de la orden de Meza Cuadra. “Se empleó la fuerza en forma prepotente, sin prever como podía evolucionar la situación”, narra.

El autor señala que para disuadir a los estudiantes, los soldados emplearon balas de fogueo. Pero el estruendo que se escuchó en la ciudad, alertó a los padres y ciudadanía, quienes luego se acercaron al colegio. Recuerda que la indignación fue creciendo cuando un albañil que estaba cerca al colegio, falleció por un disparo. Los ánimos se alteraron más con los discursos de líderes políticos contra el régimen. Luego la campana de la catedral sonó convocando a Arequipa. La revolución había estallado.

Días de dolor

Fueron cuatro días de enfrentamientos entre civiles y militares. La población se armó con fusiles de los clubes de tiro distritales (que se formaron luego de la guerra con Chile), además del asalto al polvorín de Tiabaya y a un local de la Guardia Civil.

Napoleón Sosa revela que en los enfrentamientos vio morir a dos compañeros de armas, el subteniente Óscar Murillo Garycochea y el soldado Mariano Charaja Quispe. Recuerda que Charaja fue muerto por francotiradores que estaban a 70 metros, incluso él se salvó de morir, pues las balas lo rozaron.

La revuelta terminó con la renuncia de Meza Cuadra y la confirmación de una Comisión de Reconciliación. Se declaró el toque de queda por 30 días en la ciudad y el régimen de Odría continuó hasta 1956.

Napoleón Sosa rememora con admiración a Francisco Mostajo, célebre caudillo arequipeño, quien tomó parte del liderazgo en defensa de la población. Sosa cuenta que incluso los militares veían con admiración al Tribuno.

Tras la revolución, Sosa describe en su obra que nació un resentimiento de la población hacia los militares. Como arequipeño, vivió una situación delicada y compleja, pues en el primer día de la revuelta, incluso se encontró con compañeros de la época colegial en el bando revolucionario. 

Napoleón Sosa refiere que empezó a redactar la obra desde el año 2000, tras recurrir a diferentes fuentes, entre ellas informes militares de la época. Añade que se crearon muchos mitos que deben desmentirse, como que se cavaron fosas clandestinas para pobladores caídos o que hubo soldados que deponieron las armas.

Fuente: https://larepublica.pe

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Autor: Napoleón Sosa Goméz-Sánchez

Editorial: Del autor

Tamaño: 14 x 21 cm.

Páginas: 181

Año: 2022


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